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¿Tu workplace se ha recrudecido? Éstos son los motivos

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¿Trabajas con gente tóxica? ¿Tienes un jefe poco cualificado para las funciones que realiza? ¿Peleas constantemente con tus compañeros por culpa del aire acondicionado? ¿Cada vez son más habituales las discusiones en tu oficina? ¿Sientes que a veces se puede cortar la tensión con un cuchillo? ¿En tu workplace sólo hay malas caras los lunes por la mañana? ¿Sientes una grave falta de motivación? ¿No se supone que las empresas tienen que fomentar el wellness, el bienestar y la productividad de tus trabajadores? ¿Cómo es posible que en tu oficina nadie se haya preocupado de cuidar un poco el ambiente de trabajo?

Es muy probable que haya gente con peores condiciones laborales que tú, pero seguramente creas que también la hay con condiciones mucho mejores, un pensamiento que suma a tu desánimo…

En todo caso, ¿has pensado en cuáles pueden ser las causas de que tu workplace se haya recrudecido tanto? ¿Se te ha ocurrido que la raíz del problema pudiera encontrarse en la tecnología? Tanto que se habla y escribe sobre la modernización del workplace, nuevas formas de trabajo y la aceleración tecnológica… ¿es posible que los avances en estas áreas traigan consigo una suerte de regresión? Veamos.

¿Innovación = regresión?

1.- Cada vez hay menos contacto visual

Piénsalo por un momento; ¿cuántas veces miras a los ojos de tus compañeros de trabajo? Y no, no nos referimos a “ver”; nos referimos a “mirar”. Hoy en día, aunque solamente tengamos que levantarnos y andar cinco pasos hasta la mesa de un compañero, es probable que prefiramos enviarle un email, o un mensaje instantáneo. E incluso si nos decidimos por un mensaje, también es probable que intentemos reducirlo a la mínima expresión. Emplearemos abreviaturas y emojis, consiguiendo que nuestra comunicación sea todavía más indirecta e impersonal.

Las nuevas tecnologías de la comunicación, en las que no existe contacto visual, reducen inevitablemente la empatía que sentimos los unos por los otros, y esta circunstancia se está agravando con las nuevas formas de trabajo. El trabajo flexible y el trabajo remoto, que no exigen tanta presencia física en la oficina, reducen la interacción y el trabajo en equipo.

¿Nos deshumaniza la tecnología? ¿Cuáles son los límites del trabajo remoto? ¿Hay alguna manera de que volvamos a mirarnos a los ojos?

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¿Trabajas en despacho, cubículo o espacio abierto?

2.- Los espacios de trabajo abiertos

No nos engañemos; una de las causas principales de que se popularizaran las configuraciones diáfanas en las oficinas fue la reducción de costes. Al eliminar despachos y abrir los espacios, se pudo sacar más jugo a cada metro cuadrado alquilado de oficina… ¿De verdad alguien se cree que con ello se pretendía fomentar el trabajo en equipo o el “trabajo colaborativo”?

¿Qué sentido tiene que estemos sentados en un espacio abierto, si tendemos —precisamente— a evitar el contacto visual? Está claro que, para ciertos trabajos o determinadas empresas, los espacios diáfanos son el camino a seguir, ahora bien, ¿por qué se ha adoptado como una regla universal de lo que debe ser un espacio de trabajo moderno?

¿Y qué decir del ruido que hay en una oficina abierta? ¿Consigues concentrarte cuando un compañero tóxico se pasa el día gritando al teléfono? ¿Y el aire acondicionado? ¿La temperatura fijada contenta a todos por igual? Con lo bien que estarías en un despacho —o como mínimo, en un cubículo—, aislado de los demás. Seguro que aprovecharías mucho más el tiempo, sin interrupciones ni distracciones.

3.- La desigualdad salarial

La desigualdad salarial del workplace es un reflejo de lo que sucede en la sociedad en general; se está incrementando la brecha salarial entre los que ganan más dinero, y los que ganan menos. Cuando este problema se traslada a una empresa y se hace demasiado evidente, puede producir un efecto desmoralizante; la gente es muy sensible a la desigualdad. Aunque las empresas privadas no sean democracias, éstas deben esforzarse por arropar y motivar a sus empleados, evitando la creación de “clases” o tribus.  Se debe fomentar la igualdad, en todos los sentidos y en todas las dimensiones.

¿Y qué culpa tiene la tecnología de la desigualdad salarial? Bueno, lo cierto es que por culpa de la informática y la progresiva automatización de los procesos, muchos trabajos de los que se realizan en una oficina tienden a estar peor pagados. La persona que atiende el teléfono, o la que responde al buzón de atención al cliente, o la que hace contabilidad… tiene los días contados. Esta circunstancia no va a mejorar.

En resumidas cuentas:

  • Mirémonos más a los ojos. Apartemos la cara unos instantes de la pantalla del móvil o del ordenador. Acerquémonos hasta la mesa del compañero en lugar de escribirle. Interaccionemos directamente, en persona, siempre que podamos.

  • No abusemos de las distribuciones de espacio diáfanas en las oficinas; aunque sean muy atractivas desde la óptica financiera, existen otros costes relativos a la productividad y el bienestar que debemos considerar.

  • Evitemos la creación de clases en las empresas. En la medida de lo posible, paguemos sueldos justos y equitativos. Practiquemos el respecto al prójimo por encima de todo.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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