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¿A quién está espiando WeWork?

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Ya hemos hecho referencia a ello en nuestras noticias breves de esta semana; WeWork habría —supuestamente— enviado espías para infiltrar a su rival, Knotel, con el ánimo de robar información y, de paso, llevarse algún cliente.

El espionaje se habría producido en varias de las localizaciones de Knotel en Manhattan, durante el mes de septiembre, en un “intento sistemático de robar propiedad intelectual y secretos comerciales”. Así lo ha denunciado Knotel en una carta enviada a WeWork, solicitando al gigante del coworking que desista en sus acciones o que se exponga a potenciales acciones legales por parte de Knotel.

Con espionaje o sin él, la circunstancia es interesante, dado que se circunscribe a la pugna que existe en el sector del coworking por el nicho de las empresas “grandes”. Tengamos en cuenta que los centros de negocio —antes— y las empresas de coworking —después— surgieron para dar respuesta a las necesidades de espacio de pequeñas empresas, emprendedores y trabajadores autónomos, ofreciendo soluciones más flexibles, sin largos contratos de arrendamiento de obligado cumplimiento. Ni los tradicionales business centers ni los espacios de coworking estaban concebidos para dar servicio a clientes grandes.

Pero el modelo del coworking evolucionó, intentando cubrir, precisamente, esta necesidad, y surgieron operadores que ampliaban su límite de actuación a empresas con más empleados. Un ejemplo de ello es LiquidSpace, que ya hemos tratado aquí en PropTech Lab.

La propia WeWork se ha adentrado en este territorio, ofreciendo —por ejemplo— a IBM un servicio integral y flexible en 88 University Place, en Manhattan, un edificio de 10 plantas y casi 9.000 metros cuadrados. Presta el mismo servicio a otros tantos clientes del mismo calibre.

Y otras iniciativas, como Loosecubes o Deskwanted, se quedaron por el camino.

knotel wework

El autobús que Knotel aparca en NY… delante de WeWork.

El modelo de negocio de Knotel

Ahora bien, una startup americana parece haber dado en el clavo en cuanto al posicionamiento, el cual se desprende de su propio slogan: “headquarters as a service”. Se trata, precisamente, de Knotel, la empresa que acusa a WeWork de espionaje. Su modelo de negocio consiste en ofrecer soluciones de espacio flexibles a empresas de hasta 200 empleados, que no quieren o no pueden permitirse firmar compromisos de arrendamiento de largo término.

Knotel huye incluso del término coworking, y no atiende ni a freelancers ni a emprendedores. Ha preferido llegar a un acuerdo con la empresa de coworking Grind, en virtud del cual se refieren mutuamente clientes; Grind le remite los clientes y empresas de mayor tamaño a Knotel y, a la recíproca, Knotel le refiere a Grind los clientes más pequeños a los que no puede —y no quiere— atender.

Y aunque la rivalidad de Knotel y WeWork pueda compararse con la de David y Goliat, nunca se conoce el desenlace cuando se trata de startups, dado el crecimiento explosivo que pueden experimentar.

Knotel levantó USD 25 millones en febrero de este año, en una primera de capital Serie A.

La primera ronda de capital serie A de WeWork fue de USD 17 millones, en mayo de 2013.

Es decir, los inicios de Knotel son parecidos a los de WeWork, salvo que la primera lleva 4 años de desventaja respecto a la segunda.

En todo caso, lo que nos parece más interesante es que Knotel haya prescindido de la etiqueta del coworking porque, en efecto, existe un segmento grandísimo de empresas medianas y grandes que prefieren optar por el modelo de “headquarters as a service”, en el que el operador que corresponda le preste todos los servicios inherentes a la ocupación de unas oficinas, sin que ello conlleve la firma de largos contratos de arrendamiento de obligado cumplimiento.

¿Tiene sentido para todas las empresas firmar un contrato de —por ejemplo— 3 años de obligado cumplimiento, y tener que realizar una fuerte inversión en mobiliario e implantación al comienzo del contrato?

¿Es lógico que una empresa que nada tiene que ver con el sector inmobiliario, tenga que realizar labores “inmobiliarias” —mantenimiento, conservación, gestión etc.— por el simple hecho de estar ocupando unas oficinas?

¿No tiene mucho más sentido que, tal y como propone Knotel, ofrecer las soluciones flexibles inherentes al coworking, pero sin la ausencia de privacidad y confidencialidad que también es propia del coworking?

No es menos interesante la apuesta de Colonial por este mercado, que acaba de comprar Utopic_US, “una marca de referencia en el segmento de gestión de espacios flexibles y contenidos de co-working en España”. En esta misma línea, Merlin se ha hecho con una participación de la firma de co-working Loom House. 

¿A qué esperan los demás propietarios de oficinas? ¿O van a continuar permitiendo que empresas como WeWork o Knotel tomen una grandísima porción del pastel?

En abril de este año escribíamos, literalmente, lo siguiente: “¿no existe una forma más rápida de alquilar oficinas? Es evidente que una pequeña oficina tiene —a priori— menos complicaciones, pero ¿hay fórmulas para alquilar rápidamente una oficina de tamaño medio, para 50 personas? ¿Y para 200 personas? ¿Y para 500? ¿Y para 1.000? ¿Están condenadas las empresas a tener que dedicar medio año a buscar, encontrar, negociar y acondicionar una oficina?

A buen entendedor…

P.D. El historial de rondas de financiación de WeWork es, dicho sea de paso, vertiginoso:

  • Octubre de 2011 – USD 1.000.000
  • Enero de 2012 – USD 6.850.000
  • Julio de 2012 – USD 17.000.000
  • Mayo de 2013 – USD 40.000.000
  • Octubre de 2013 – USD 150.000.000
  • Diciembre de 2014 – USD 355.000.000
  • Junio de 2015 – USD 433.934.331
  • Marzo de 2016 – USD 430.000.000
  • Octubre de 2016 – USD 260.000.000
  • Febrero de 2017 – USD 3.000.000.000 (!)
  • Julio de 2017 – USD 760.000.000
  • Agosto de 2017 – USD 4.400.000.000 (!!!!!)

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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2 thoughts on “¿A quién está espiando WeWork?

  1. Manuel

    No se porque no comentas en tus post sobre coworking el mercado español. Se situa en tercer lugar a nvel mundial.
    existen operadores muy potenetes como coworkingspain.es y software español especifico para gestionar espacios de coworking como nexudus.
    Haye studios sobre el estado del coworking en españa y las empresas españolas que hicieron nacer el coworking están en un momento muy dulce.

    1. Jorge Zanoletty Pérez Post author

      Hola Manuel! Gracias por tu mensaje. Respondiendo a tu inquietud, el artículo se circunscribe a un contexto más bien internacional, por lo que no he entrado en el detalle del ecosistema de coworking en España. Pero acuso recibo de tu sugerencia para artículos futuros. Gracias nuevamente!

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