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Tecnología wellness de los edificios inteligentes

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Parece que se ha consolidado una nueva certificación relativa a los edificios, cuyo estándar queda establecido por el International Well Building Institute, de Nueva York. Una nueva etiqueta inmobiliaria de allende los mares y que suscita una pregunta obligada; ¿nos encontramos ante una nueva moda? ¿Será ésta la certificación definitiva o le seguirán otras? ¿De verdad voy a conseguir una ventaja competitiva frente a otros propietarios de inmuebles con este nuevo sello del wellness?

Sea o no una moda pasajera, lo que sí es una realidad es que esta nueva certificación es mucho más tecnológica, en el sentido de que obedece a ciertos criterios y métricas que tienen mucho que ver con los edificios inteligentes y con la modernización del workplace. Todo ello en beneficio de la salud y bienestar de los usuarios de los espacios.

Y teniendo en cuenta que el wellness se sustenta sobre 7 pilares básicos —aire, agua, nutrición, iluminación, fitness, confort y mente—, veamos qué impacto tiene la tecnología de los edificios inteligentes como catalizadora del bienestar en cada una de estas áreas.

Wellness; bienestar y salud a través de la tecnología

1.- El aire. Alguna vez habrás oído que el aire interior de los edificios puede estar hasta 3, 5 o incluso 10 veces más contaminado que el aire exterior. ¿Te lo crees? Si eres una persona escéptica, te invitamos a leer uno de nuestros artículos anteriores, en el que puede verse la imagen del interior de los conductos de ventilación de cualquier edificio.

Lo que sí está fuera de toda duda es que cada vez padecemos más de alergias, dolores de cabeza o fatiga crónica, y que el absentismo sigue siendo una asignatura pendiente en muchas empresas. ¿De verdad no crees que el aire que respiramos puede tener algo que ver?

Hay empresas que sí lo creen, y que han desarrollado sistemas que monitorizan y regulan la calidad del aire interior de los edificios. Se trata de sistemas que se conectan con los edificios inteligentes y permiten detectar los niveles de monóxido de carbono, las partículas en suspensión, moho y toda otra serie de partículas orgánicas volátiles muy poco deseables. Este sector, el de la calidad del aire, es una de las piedras angulares del wellness.

2.- El agua. ¿Bebes el agua de los grifos de tu edificio de oficinas? ¿Por qué no? ¿No te fías? ¿Tu empresa ha instalado fuentes de agua purificada o dispensadores? ¿Recurrís a agua embotellada?

Ante la sospecha de que el agua del grifo de los edificios de oficinas no sea de buena calidad, se produce un coste —pecuniario y medioambiental— derivado del consumo de agua embotellada o purificada. ¿No tendría más sentido usar el agua que sale por los grifos?

Gracias a los edificios inteligentes y al empleo de los sensores, se empieza a tener una mejor perspectiva de la calidad del agua y de la limpieza de los conductos. Se están implantando sistemas que permiten derivar las aguas grises —la que produces al lavarte las manos, por ejemplo— hasta váteres y jardines, reservando el agua de más calidad para consumo humano directo.

3.- Nutrición, la tercera clave del wellness. Si comes fuera, sabrás lo difícil que es alimentarte de manera sana, por mucho que te empeñes en ello. Con los edificios inteligentes llega la tendencia de los huertos urbanos, que pueden situarse en los espacios infra-utilizados de los inmuebles, como lo son las terrazas. Son una fuente de alimento y a la vez sirven para evangelizar las buenas costumbres de alimentación entre los usuarios del edificio. Ya hicimos mención a ello en un artículo que escribimos sobre el edificio de oficinas más sano del mundo, que cuenta con una cocina de demostración para enseñar a cocinar de manera saludable.

4.- La iluminación. Del mismo modo que una mala calidad del aire puede ser perniciosa, una iluminación defectuosa tiene efectos muy negativos sobre nuestro wellness. La luz suele ser una fuente de quejas entre los empleados de las empresas, y no siempre es fácil contentar a todos, por la sencilla razón de que la personas tenemos diferente sensibilidad lumínica. ¿Cómo se soluciona esto en los edificios inteligentes?

De nuevo, gracias al uso de sensores, el edificio puede saber quién están ocupando los diferentes espacios y cuáles son sus preferencias. Empiezan a existir sistemas y aplicaciones que permiten a los gestores inmobiliarios recabar información —y opinión— sobre la calidad lumínica, de modo que puedan hacerse ajustes en tiempo real en función de quién está en la oficina.

Un problema bastante habitual de las oficinas es que se desconoce dónde están los interruptores de las luces. Gracias al internet de las cosas, cualquier aplique de luz o luminaria puede controlarse con el teléfono móvil o la tableta.

5.- Fitness. Si queremos disfrutar del wellness, tenemos que movernos y hacer ejercicio. Ya se ha identificado el sedentarismo como un “asesino silencioso” y los edificios inteligentes saben cómo combatirlo. Los sensores permiten saber cuánto tiempo pasamos sentados y nos pueden “recomendar” que nos levantemos para estirar las piernas. Esto se hace mediante elementos de mobiliario conectados, como describíamos en este artículo sobre standing desks. El objetivo final es que no pasemos 12 horas sentados frente a la pantalla del ordenador, evitando con ello todo tipo de dolencias y enfermedades.

wellness edificios inteligentes

Fuente: Shorpy – unas oficinas de Washington en 1924, con buena luz natural y ventilación…

6.- Confort. Este aspecto del wellness atañe a la temperatura, la acústica, la ergonomía e incluso a los olores, pero es alrededor de la temperatura donde se originan la mayoría de problemas y conflictos entre usuarios. En los edificios inteligentes y al igual que se hace con la iluminación, es posible comunicarse con los usuarios de los espacios para escuchar y conocer sus preferencias. Recopilada la información correspondiente, es posible fijar la temperatura óptima para el conjunto de los ocupantes en cada momento.

Del mismo modo, un edificio inteligente sabe cuántas personas ocupan el edificio, en tiempo real, y sabe en qué zonas del inmueble se encuentran. Esta información, nuevamente, sirve para hacer un uso inteligente de los recursos energéticos. No tiene sentido enfriar una planta semi-vacía tanto como una planta que está totalmente ocupada.

7.- La última variable considerada por el wellness es nuestra salud mental, y su vigilancia por parte de los edificios inteligentes está muy internalizada. Porque, cumplidos los requisitos 1 a 6 anteriores, es muy probable que nuestras mentes salgan ganando con ello.

Cuanto más confortables estemos y más control tengamos sobre los aspectos físicos de nuestro espacio de trabajo, nuestros niveles de estrés serán menores. Si nos alimentamos mejor y hacemos más ejercicio, gracias a una mayor conexión con los edificios que ocupamos, seremos más productivos.

Porque no nos engañemos; en el fondo, lo que priorizan las empresas es la productividad. ¿Qué opinas?

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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