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¿Qué son los tokens y las ICO’s y por qué deben importarte?

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¿Has ido alguna vez a una gasolinera para lavar el coche, y te has encontrado con que las máquinas de lavado no funcionan con monedas de curso legal, sino que funcionan con unas fichas —o tokens— de la propia gasolinera? En caso afirmativo, habrás tenido que dirigirte a la caja para comprar los tokens y emplearlos para las máquinas de agua a presión, y seguramente también para los aspiradores.

¿Por qué usan tokens las gasolineras? Una explicación posible es que, mediante el uso de tokens, evitan el robo de dinero en las máquinas. Otra posibilidad es que, con tokens, no haya que adaptar la tecnología de las máquinas a cada mercado local y moneda diferente. La máquina se vende con sus tokens correspondientes, sin importar el país al que va destinada.

Hagamos ahora un esfuerzo con la imaginación. Supongamos que todas las gasolineras del mundo son de la misma marca, y que en todas hay que emplear el token para lavar el coche o para usar los aspiradores. Y dado que en cada gasolinera hay un pequeño supermercado, la empresa propietaria de todas las gasolineras terminan ampliando el uso del token, permitiendo comprar con ellos cualquier producto. Se puede incluso pagar gasolina con los tokens. Llamémoslos “petrotokens”.

La cuestión es que el número de petrotokens es finito, y cuantas más cosas se pueden pagar con ellos, más demanda hay por los petrotokens, haciendo que su precio suba. Los petrotokens ya no se venden a su precio original, sino que su valor —en euros— se ha multiplicado por cinco. A pesar de ello, es muy cómodo poder realizar las compras en el mismo sitio que se llena el depósito de gasolina, y no hay otra marca de gasolina alternativa, por lo que el valor del petrotoken continúa subiendo.

Algunas personas, además de comprar petrotokens para poder lavar el coche y realizar sus compras en el supermercado, compran petrotokens adicionales porque saben —o tienen la expectativa de—que el valor de los mismos va a subir; son los inversores en petrotokens. Realizan una actividad muy rentable, porque la demanda de gasolina siempre existe, y es la demanda de gasolina la que sostiene la demanda —y el valor— del token.

tokens e icos

Fuente: Steemit

Petrotokens y Electrotokens

Ahora imaginemos que surge una nueva empresa, cuya intención es crear una red de estaciones de servicio para la recarga de coches eléctricos. Los responsables de esta empresa saben que la demanda de gasolina terminará cayendo en favor de coches propulsados por energías alternativas, por lo que su proyecto es muy creíble. Ahora bien, encuentran muy difícil conseguir financiación para construir la red de estaciones; los bancos son muy conservadores y su proyecto les parece una aventura. Tampoco es fácil encontrar inversores con la capacidad para aportar el capital necesario.

Pero se les ocurre una idea; ¿y si crean también un token —llamémoslo electrotoken—, que solamente se pueda emplear —en el futuro— en la red de estaciones de servicio que planean construir? Podrían vender tokens por anticipado y con el dinero recaudado construirían la red de estaciones de recarga.

Seguro que habría inversores interesados en comprar electrotokens, dado que una vez que la red de estaciones se construyera y los coches eléctricos terminaran reemplazando a los tradicionales de gasolina, todo el mundo iría a recargar sus coches eléctricos allí. También tendrían supermercados en los que pudiera emplearse el electrotoken. La demanda empujaría al alza el precio y los inversores quedarían contentos, porque podrían vender sus electrotokens con un jugoso beneficio.

(Nota: La clave para que todo esto suceda es que el número de electrotokens emitidos sea finito y esté definido de antemano.)

En definitiva, todos quedarían satisfechos, ¿no? La empresa conseguiría financiación y los inversores un retorno de su inversión. Se crearía un mercado alrededor de esta nueva moneda, el electrotoken, y cuanto más éxito tuviera la red de estaciones de recarga, mayor sería su valor.

Bueno, pues casi sin darnos cuenta, hemos explicado lo que es una “initial coin offering” —una ICO— o una oferta inicial de moneda.

Empresas con proyectos interesantes y prometedores recurren la ICO para financiar su desarrollo y crecimiento, dadas las dificultades que existen para acceder a otras vías de financiación. La particularidad es que la mayoría de estos proyectos son digitales, y los tokens toman la forma de criptomonedas.

Por ejemplo, REX, empresa de la que ya hemos escrito aquí, creó su propio token —o criptomoneda— y realizó una ICO, invitando a inversores a comprar dicho token. Los inversores compraron, con la expectativa de que el mercado de tokens creado en la plataforma de REX serviría para generar la demanda y elevar su precio. Y REX obtuvo una primera inyección de capital con la que están terminando de desarrollar su producto.

Recordarte que el objetivo último de REX es el de poder “tokenizar” inmuebles, es decir, que un usuario de su plataforma pueda comprar una participación en un edificio de oficinas —por ejemplo—, comprando un token. Como si comprara una acción de una empresa.

Otro ejemplo reciente es el de Propy, que acaba de recaudar USD 15 millones mediante una ICO.

Ahora bien, si has estado un poco pendiente de las noticias sobre ICO’s, sabrás que existe mucho interés —y cierta polémica— con estas ofertas iniciales de moneda. China las ha prohibido y Rusia se lo está pensando. Y se han producido también algunos escándalos con ICO’s fraudulentas, mediante las que se recaudaba dinero para proyectos que en la práctica no se sostenían.

Porque, por suerte o por desgracia, las ICO’s no son del todo transparentes, por la sencilla razón de que su funcionamiento se sustenta sobre criptomonedas que escapan —hoy por hoy— el pleno control de las autoridades.

Desde PropTech Lab las ICO’s nos parecen iniciativas lícitas y muy interesantes, siempre y cuando se circunscriban a proyectos honestos, realistas y solventes.

Próximamente profundizaremos en las ICO’s inmobiliarias más relevantes del momento…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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