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¿Sólo los edificios grandes pueden ser inteligentes?

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Los edificios inteligentes no son en absoluto una novedad. Desde hace bastantes años son varias las empresas las que proveen del software y el hardware que dota a los inmuebles de la necesaria inteligencia. Se podría decir que Honeywell es una de las empresas precursoras en este campo, pero a su rebufo se han acercado Cisco, IBM o Hitachi, entre otras.

Ahora bien, si nos detenemos un momento a pensarlo, los edificios inteligentes suelen ser los edificios más grandes, y lo han sido tradicionalmente por una cuestión de coste. En inmuebles de menor tamaño —por debajo de los 10.000 m2—, simplemente no estaba justificada la inversión.

¿Qué sucede entonces con los edificios medianos y pequeños? ¿Qué proporción representan éstos en el stock mundial de edificios de oficinas? ¿El 90%? ¿El 95%? ¿Esto significa que la mayoría de los inmuebles están condenados a ser “tontos”? ¿Sólo pueden aspirar a ser edificios inteligentes los de mayor envergadura?

Afortunadamente, no es éste el caso, gracias a la irrupción de dos tecnologías altamente disruptivas: el internet de las cosas (IoT) y el almacenamiento en la nube. Veamos exactamente por qué.

El internet de las cosas

El internet de las cosas es, hasta cierto punto, low cost. Su tecnología basada en sensores es relativamente asequible y su implantación es muy sencilla. No requiere grandes ni costosas instalaciones de hardware y las redes de sensores se controlan inalámbricamente desde aplicaciones móviles de fácil uso y configuración. Los sistemas de aire acondicionado, iluminación y consumo energético se pueden monitorizar en cualquier edificio, independientemente de su tamaño y sin que sea necesario un gran “cerebro” central en el inmueble. Y a la facilidad de manejo se une su facilidad de instalación, que no requiere del personal cualificado que era necesario para la puesta en marcha de los sistemas de gestión “antiguos”.

El almacenamiento en la nube

La nube permite que los edificios inteligentes puedan ser gestionados remotamente desde cualquier dispositivo móvil. Gracias a la nube, es posible recopilar información para portfolios completos de edificios, permitiendo el establecimiento de benchmarks y comparables para las métricas relativas a sostenibilidad, consumo energético, gestión del agua, etc. Y por encima de todo ello, el almacenamiento en la nube ha permitido que los programas de gestión y mantenimiento sean más asequibles y accesibles para los gestores de los edificios más pequeños. Gracias a que las plataformas para el internet de las cosas están abiertas para los desarrolladores en la nube —como la plataforma Watson de IBM, o la plataforma Sofía 2 de Indra—, existen soluciones para todo tipo de edificios, desde los más pequeños hasta los más grandes

Edificios inteligentes The Edge

The Edge, ¿edificio más inteligente del mundo? Fuente: OVG Real Estate

Un factor adicional que está democratizando la inteligencia de los edificios es la irrupción en el sector de empresas que tradicionalmente no se han dedicado a desarrollar sistemas para la gestión de edificios. Es el caso compañías como Amazon, Microsoft, Dell o Intel. A pesar de no tener tradición inmobiliaria, están altamente especializadas en soluciones en la nube, ciberseguridad y comunicaciones, y ya están asociándose con los partners necesarios que les permitan competir en igualdad de condiciones frente a las compañías que mencionábamos al principio de este artículo.

En conclusión, los sistemas de gestión de inmuebles para edificios inteligentes representan un bocado demasiado apetitoso para la mayoría de las compañías que gravitan en la órbita del internet de las cosas. Las soluciones seguirán abaratándose, su instalación será menos compleja y su manejo para el usuario final será cada vez más sencillo e intuitivo.

Y no importará si el edificio es de 20.000 m2 o de 2.000 m2; todos serán —o podrán ser— edificios inteligentes.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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