PropTech Lab

Smart City de Bill Gates vs Smart City de Corea del Sur

¿Te gusta este contenido? ¿Por qué no lo compartes?

Bill Gates, además de seguir —discretamente— amasando su fortuna y persiguiendo sus más que admirables labores filantrópicas, lleva un tiempo relativamente callado en lo que se refiere a la tecnología, pero se conoce que “la cabra tira al monte”. Esta semana hemos sabido que —a través de una de sus empresas de inversión, Belmont Partners— ha comprado por USD 80 millones un terreno de 100.000 hectáreas para la construcción de una smart city, desde cero.

Se conocen poquísimos detalles al respecto, salvo que la ciudad estará dotada de conexiones de alta velocidad de internet, una “industria manufacturera inteligente”, varios centros de datos y la infraestructura urbana necesaria para implementar el uso del coche autónomo de manera generalizada.

1.300 hectáreas del proyecto se destinarán a espacios de oficinas y comerciales y 190 hectáreas a colegios públicos, con una población estimada de 180.000, para la que está prevista la construcción de 80.000 viviendas. En términos poblacionales, esto equivale a construir una ciudad del tamaño de San Sebastián en España, o Ayacucho en Perú.

Una ciudad entera, desde cero; ambicioso, ¿verdad? Particularmente si tenemos en cuenta que se construirá en Arizona, unos 45 minutos al oeste de Phoenix, en una zona bastante árida y seca.

La idea de Bill Gates recuerda a NEOM, el proyecto futurista de ciudad inteligente que Arabia Saudita pretende levantar, en pleno desierto, y mediante la que pretende “independizarse” del petróleo, construyendo una metrópolis alimentada íntegramente por energías verdes.

Ir a artículo sobre NEOM; la ciudad de los USD 500.000 millones

Ahora bien, por mucha fe que le tengamos a Bill Gates, o por mastodóntica que sea la inversión de quinientos mil millones de dólares prevista para NEOM, solamente se trata de proyectos.

¿Existe algún desarrollo reciente de smart city, que haya nacido —desde cero— con dicha filosofía de ciudad inteligente, en el que nos podamos fijar para tomar referencias? ¿Hay algún proyecto en el mundo de smart city del que se pueda aprender, tanto de los errores como de los aciertos?

El caso de Songdo, en Corea del Sur

En esta ciudad de Corea del Sur se inició en 2002 un proyecto de aproximadamente 1.000 hectáreas —se trata más bien de un distrito— denominado “International Business District” (IBD), en el que el uso de coche es opcional. Esto se ha conseguido —o pretendido conseguir— priorizando en todo momento el transporte público y la bicicleta, acercando el máximo posible los diferentes usos inmobiliarios entre sí.

smart city songdo

Fuente: Business Insider. La torre central tiene un aire a la Torre Cristal de Madrid, ¿verdad?

Por ejemplo, los edificios de apartamentos están todos, como máximo, a 12 minutos andando de la parada de metro o autobús más cercana. Se han creado 25 kilómetros de carril bici por el interior de IBD y que enlazan con una red ampliada de 145 kilómetros para toda la ciudad de Songdo.

El 40% de la superficie total de IBD está reservada a zonas verdes, con la intención de animar a sus residentes a caminar de un lugar a otro.

No hay camiones de basura en IBD; todos los desechos son transportados mediante tubos neumáticos desde los edificios residenciales hasta puntos de reciclaje o la planta generadora de energía.

Más de 100 edificios del distrito tienen la certificación LEED, y a nivel de distrito se proponen reciclar el 40% del agua total utilizada.

IBD emite la tercera parte de gases de efecto invernadero que una ciudad “convencional” de su mismo tamaño y población.

En su contra, sí es cierto que los habitantes de IBD se quejan de que el desarrollo queda muy alejado de Seoul, a más de una hora de camino y que, de los 300.000 habitantes esperados, de momento sólo se han trasladado 70.000.

Es interesante comprobar cómo ha evolucionado el concepto de smart city; en 2002, cuando se inició el desarrollo de IBD, la sostenibilidad era el eje central del proyecto. La revolución PropTech todavía no se había producido y la construcción se concibió sin preveer los avances tecnológicos que hoy día conocemos. Un caso muy diferente al de NEOM, que en su vídeo promocional hace referencia a realidad virtual, impresión 3D, robots, internet de las cosas o drones.

Quizá esto sea lo que le falte a una ciudad para ser considerada realmente inteligente; una combinación de altos estándares de sostenibilidad y eficiencia energética, con los máximos niveles de conectividad, tecnología, información e igualdad. O por lo menos eso es lo que se puede deducir hoy.

Porque, ¿quién sabe lo que querrán o necesitarán los habitantes de las smart cities que todavía no se han construido, dentro de 10, 15 o 20 años? ¿Qué tipo de viviendas comprarán las personas que todavía no han nacido? ¿Alguien lo sabe?

¿Qué tecnologías de las que conocemos en 2017 se consolidarán y vertebrarán las vidas de las próximas generaciones de ciudadanos?

Y lo más difícil todavía; ¿cómo podemos diseñar ciudades hoy, de manera que sean sostenibles, resilientes y, sobre todo, adaptables a las innovaciones del futuro que no conocemos, por el simple hecho de que todavía no se han producido?

Así que toca practicar la futurología…

Te invito a consultar otros artículos sobre smart cities de PropTech Lab

PropTech y smart cities en 2018; ¿y ahora qué?
3 obstáculos que impiden convertir tu ciudad en smart city
Una audaz startup del tamaño de una ciudad
PropTech, big data y blockchain contra el terrorismo

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

¿Te gusta este contenido? ¿Por qué no lo compartes?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *