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¿Qué es la singularidad inmobiliaria?

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En un artículo anterior relativo al blockchain, hacíamos mención a la singularidad y decíamos lo siguiente: la singularidad es el momento en el que una civilización cambia tanto que sus normas y tecnologías son incomprensibles para las generaciones anteriores.

Una buena manera de entender el concepto de singularidad es imaginar que tuvieras que explicar el significado de internet a alguien que viviera en el año 1.000. Te resultaría imposible hacerlo, dado que estaríais separados por lo que se denomina como singularidad. Vuestros marcos de referencia serían tan diferentes que no tendrías manera de hacerte entender.

Y dado que la singularidad es una cuestión de tanto calado, hemos creído conveniente encuadrarla —o intentar encuadrarla— dentro del sector inmobiliario, en la búsqueda de lo que denominaremos aquí como singularidad inmobiliaria.

Singularidad inmobiliaria inspirada en Tron

En la película Tron los humanos se adentran en un mundo virtual

¿Qué avances tecnológicos le esperan al sector inmobiliario?

La paradoja inherente a la singularidad futura es que, si somos capaces de imaginarla, no ha lugar, porque ésta describe avances tecnológicos tan grandes o radicales que ni siquiera podríamos comprenderlos o concebirlos hoy. Y si ni siquiera podemos comprenderlos, ¿cómo imaginar lo que sucederá?

Ahora bien, lo que sí podemos hacer es empezar por lo fácil, léase, por los avances que sí sabemos que se van a producir, entre otros motivos porque ya están sucediendo. Pero nos permitiremos la licencia de forzar los límites de la imaginación, hasta donde podamos, en un intento de acercarnos a la singularidad inmobiliaria.

Realidad virtual

Son muchos los avances que se están produciendo en este campo y sus aplicaciones al sector inmobiliario son evidentes. Tan evidentes que resulta extraño que la tecnología no se haya consolidado como herramienta cotidiana de intermediarios y propietarios, particularmente si tenemos en cuenta que no es especialmente cara. Pero la realidad virtual y la realidad aumentada definitivamente aterrizarán y traerán consigo una “explosión de la eficiencia”.

Para empresas que estén buscando inmuebles —edificios de oficinas, locales comerciales y naves industriales—, no será necesario invertir tanto tiempo en desplazarse físicamente para conocer largas listas de alternativas. Estas visitas preliminares podrán realizarse mediante realidad virtual, y los interesados sólo se desplazarán para conocer de primera mano los tres edificios favoritos.

La realidad virtual también tendrá importantes efectos sobre el mercado residencial, por las mismas razones. Los potenciales compradores podrán visitar representaciones virtuales de los barrios y de las viviendas en los que estén interesados, para descartar aquello en lo que definitivamente no están interesados. Realizada la criba, se citarán con su agente inmobiliario sólo para inspeccionar las casas más ajustadas a sus necesidades.

Pero quizás el efecto más drástico que pudiera tener la realidad virtual es sobre el sector de las oficinas, porque las podría eliminar por completo. ¿Tan difícil es imaginar que mañana mismo te conectaras, mediante unos cascos de VR, a una representación virtual de tu actual espacio de trabajo, en el que pudieras interactuar con tus compañeros, asistir a reuniones y trabajar en equipo, pero sin desplazarte físicamente de tu casa?

Tu oficina sólo existiría en el mundo virtual y tu empresa no tendría la necesidad de alquilar grandes oficinas. Nadie estaría obligado a peregrinar hasta el centro de las ciudades para pasar allí el día. Las personas sólo se reunirían físicamente cuando fuera estrictamente necesario, y quizá lo hicieran en otros lugares, alejados del ruido y de la contaminación.

Da para pensar, particularmente porque la calidad de las representaciones virtuales se acerca peligrosamente a “la vida real”; para comprobarlo sólo tienes que fijarte en cualquier videojuego moderno.

La desintermediación peer to peer

Uno de los efectos que está teniendo el proptech es el de democratizar y transparentar los mercados. Los buscadores inmobiliarios de producto y marketplaces ofrecen cada vez más y mejor información sobre precios, disponibilidades y calidades, permitiendo la interacción directa entre compradores y vendedores. Las nuevas plataformas de crowdfunding inmobiliario ofrecen nuevos y diferentes canales —también directos, sin intermediarios— para la inversión inmobiliaria. Muchas de las startups que surgen lo hacen sustentadas sobre modelos peer to peer, entre usuarios finales, eliminando al “middle man”.

Y la propia realidad virtual es un catalizador de la desintermediación, porque ayuda en la eliminación de barreras y en la reducción de costes.

No podemos afirmar categóricamente que la intermediación inmobiliaria perecerá, pero con toda seguridad deberá transformarse. Ya lo indicábamos en un post anterior sobre innovación inmobiliaria; “las agencias inmobiliarias deberán adoptar una estrategia orientada a los servicios que puedan prestar, en detrimento de un modelo de negocio centrado exclusivamente en el inmueble que pueden ofrecer.”

El blockchain

Aunque es una tecnología incipiente, promete revolucionar completamente el sector inmobiliario. Si todavía no sabes en qué consiste el blockchain, quizá sea el momento de que te pongas al corriente.

Blockchain permitirá —y ya permite en algunos países— la máxima transparencia en el seguimiento de las transacciones inmobiliarias y la máxima eficiencia en la transmisión de los activos inmobiliarios. Se trata de un registro descentralizado de información que eliminará la necesidad de soportar la propiedad y transmisión inmobiliaria en registros físicos.

¿Imaginas que, del mismo modo en que ahora transmites un documento adjunto en un email, pudieras hacer lo mismo con la titularidad de un inmueble?

Si te fijas, la mayoría de startups proptech es encuadran en una de estas tres áreas: realidad virtual, plataformas peer to peer y blockchain, cada una de las cuales está impulsando un cambio progresivo y en cierto modo, esperado.

No existe realmente nada en el horizonte —que sepamos— que pudiera volver el sector del revés y nos obligara a todos a empezar desde la casilla de salida… pero, hay más, aunque requiere un esfuerzo adicional de imaginación.

Ya estamos terminando.

El famoso físico estadounidense Michio Kaku afirma que, si algo no rompe las leyes de la física, esto significa que no sólo es posible, sino que algún día se alcanzará o conseguirá. Y se atreve a vaticinar que en décadas, y como mucho, antes de un siglo:

  • La tele-transportación será posible gracias a un fenómeno llamado “entrelazamiento cuántico”
  • Podremos ser invisibles, recubriéndonos de un meta-material capaz de doblar los rayos de luz
  • Descubriremos vida alienígena

A partir de aquí, la singularidad inmobiliaria reside en la imaginación de cada uno. Por ejemplo: ¿qué sucederá con los mercados inmobiliarios cuando podamos tele-transportarnos instantáneamente a cualquier parte del mundo?

En otra ocasión trataremos la inteligencia artificial, la singularidad temida por muchos…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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