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Una simbiosis electrizante entre vivienda y vehículo

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¿Te gusta conducir? Así reza el anuncio de una conocida marca de coches alemana.

Si, en efecto te gusta conducir, es probable que no te gusten las noticias sobre coches autónomos y vehículos inteligentes. ¿Renunciar al placer de sentarte tras el volante y tragar kilómetros de autopista? ¿Tú? ¿Dejar tu seguridad en manos de una máquina?

Todavía más escandalosa se te antoja la posibilidad de ni siquiera poseer un coche, y vivir en un futuro —no muy lejano— en el que pagaremos solamente por el uso que hagamos de los vehículos autónomos, que nunca estarán aparcados improductivamente en un garaje, sino que estarán permanentemente haciendo entregas de paquetes —ellos solitos— y llevando a otros pasajeros de aquí para allá.

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Pero no, tú no. Tú resistirás. Tú prefieres ser el propietario de tu propio coche, aunque éste pase el 99% del tiempo aparcado, y a pesar del poco sentido que tiene desde un punto de vista económico la propiedad de un vehículo.

Como mucho, estás dispuesto a hacer una concesión; por el bien del planeta y cuando no te quede más remedio, renunciarás —dolorosamente— a los combustibles fósiles y darás el salto al coche eléctrico. Esto, de hecho, ya no te parece tan escandaloso, a la vista de los avances que están haciendo varios de los principales fabricantes del sector de la automoción. En particular, le has echado el ojo al nuevo Roadster de Tesla, cuyo lanzamiento está previsto para 2020, y que promete una autonomía de más de 1.000 kilómetros…. contigo siempre tras el volante, como no podía ser de otra manera.

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Roadster de Tesla: 0 a 100 en 1,9 segundos y 1.000 kilómetros de autonomía

El coche eléctrico y la intermitencia de las renovables

Pues resulta que estás de enhorabuena porque, el coche eléctrico, además de ser más respetuoso con el medioambiente y reducir la dependencia del ser humano de los combustibles fósiles, también puede ayudar a combatir un problema inherente a las energías renovables, a saber, el de la intermitencia. Porque, por suerte o por desgracia, el sol no brilla durante la noche, y el viento no sopla de manera constante. Se producen valles en el suministro de la energía eólica y/o fotovoltaica, valles que han de ser cubiertos por la red general de abastecimiento.

La solución al problema de la intermitencia la encontramos en las baterías domésticas, que fabricantes como Tesla, LG, Mercedes, Nissan, Sonnen, o BMW están impulsando a marchas forzadas. Su instalación permite almacenar abundante energía —generada mediante placas solares, por ejemplo— durante las horas del día para ser utilizada, precisamente, durante la noche, o en momentos de abastecimiento valle.

El problema de estas baterías es, de momento, su coste. El Powerwall de Tesla cuesta la friolera de USD 11.450, instalación incluida, y el resto de opciones están en una línea parecida de precio. Todavía es una tecnología cara porque no ha existido, hasta ahora, motivación suficiente para innovar en este ámbito. Ahora bien, con el auge del coche eléctrico, ha comenzado una carrera por ampliar la autonomía de los vehículos, con baterías más potentes y capaces, circunstancia que eventualmente tensionará su precio a la baja.

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Mientras tanto, es probable que ni siquiera te hayas planteado la adquisición de una batería doméstica… ¿y la compra de un coche eléctrico? Es más que probable que sí, que ya lo hayas valorado. Quizá estés pensando en, como mínimo, un coche híbrido, a la vista de que las regulaciones medioambientales de las ciudades son cada vez más restrictivas. Pronto prohibirán la circulación de vehículos diésel de cierta antigüedad, y el cerco a todos los coches de mecánica convencional se estrechará progresiva e inexorablemente.

Pues mira tú por dónde, la batería de —por ejemplo— un Tesla Model X puede llegar hasta los 100 kWh de capacidad, mucho más que una unidad independiente de Powerwall, que sólo llega hasta los 14 kWh.

100 kWh es más que suficiente para alimentar de electricidad toda una casa, durante un día entero. De hecho, solamente necesitarías la tercera parte, dejando dos tercios para la conducción. Esto quiere decir que, cuando te compres un coche eléctrico y efectivamente lo dejes aparcado en al llegar al trabajo, podrás cargar las baterías durante tu jornada laboral. Cumplido tu horario, dispondrás de suficiente energía para conducir hasta casa y para abastecer todo tu hogar, sin necesidad de instalar baterías domésticas complementarias.

Es paradójico que varios fabricantes de coches estén queriendo entrar en el mercado de las baterías domésticas, cuando los propios coches pueden constituir, por sí mismos, una importantísima infraestructura móvil de almacenamiento eléctrico. Y es muy interesante este punto de integración entre vivienda y vehículo, unidos en beneficio de un uso y abastecimiento eléctrico más sostenible y eficiente.

En todo caso, no te relajes demasiado. Los coches autónomos llegarán y, en determinado momento, se venderán incluso sin volante. Esto sucederá porque, por Ley, los humanos seremos considerados demasiado peligrosos para conducir y la regulación solamente permitirá que lo haga una máquina dotada de inteligencia artificial.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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