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¡Quiero controlar el aire acondicionado de mi oficina!

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No estamos descubriendo la pólvora al afirmar que una de las principales fuentes de conflicto entre compañeros de trabajo en una oficina es la temperatura del ambiente. Algunas personas son más sensibles al frío que otras y, para mayor complicación, la sensibilidad de las personas puede variar según el día de la semana, o incluso dependiendo de la hora del día. Es prácticamente imposible contentar a todos con la temperatura de los espacios de trabajo.

Con algunos de los sistemas más antiguos de gestión de la climatización, el propietario del edificio decide la temperatura y se expone a las constantes quejas y reclamaciones de los ocupantes.

Los sistemas más modernos dotados de climatización sectorizada, ceden una parte del control al usuario final del espacio, dentro de una banda pre-establecida de temperatura, en función de la estación del año y de la temperatura exterior. Estos sistemas cuentan con termostatos y reguladores en cada sector, que solucionan parcialmente el problema.

Y los sistemas de última generación ni siquiera obligan a los usuarios a climatizarse dentro de una banda prefijada de temperatura. Diferentes zonas pueden estar enfriándose y calentándose simultánea e indistintamente.

Pero siempre hay peleas con el aire acondicionado. No es raro ver los controles adornados con post-it y carteles de ¡NO TOCAR! Incluso hemos visto termostatos de pared protegidos con pequeñas cajas de plástico rígido transparente y que sólo podían abrirse con llave. Ver para creer.

controlar aire acondicionado

¿Cómo acabar con los conflictos por el aire acondicionado?

Controlar el aire acondicionado en edificios inteligentes

Pero los edificios inteligentes y el internet de las cosas tienen la solución. Estamos empezando a comprender que las personas usuarias de los espacios de trabajo son también fuentes de información. Y gracias a la tecnología, ya somos capaces de recabar toda la información relativa a sus gustos, sus preferencias, sus necesidades y sus niveles de confort en las oficinas.

Tenemos la posibilidad de recoger toda esta información, procesarla y tomar decisiones inteligentes, maximizando la satisfacción y minimizando las quejas.

Vayamos pues a lo práctico.

Si, gracias al uso de sensores, todos los elementos y equipos de mi edificio están conectados al internet de las cosas, ¿qué podríamos inventar para que los usuarios de un espacio pudieran efectivamente “hablar” directamente con el sistema de climatización?

  • Quizás inventáramos una app para dispositivos móviles mediante la que las personas pudieran comunicarse directamente con el edificio, y decirle, a través de tres sencillos comandos, lo siguiente: a) “calienta mi espacio”, b) “enfría mi espacio” o c) “estoy a gusto”.
  • El sistema de gestión del edificio inteligente tomaría todas las peticiones que se estuvieran realizando en cada momento y, mediante un algoritmo, decidiría qué temperatura establecer para cada área o sector. El algoritmo decidiría, evitando que nadie pudiera “secuestrar” los controles o hacer “bullying térmico”.
  • Pero nuestra app sería todavía más sofisticada. El sistema aprendería de las preferencias históricas de los usuarios y adaptaría la temperatura en consecuencia, reduciendo el número de peticiones de subida o bajada de la temperatura.
  • Y cualquiera que usara la app podría comprobar todas las peticiones de subida o bajada la temperatura, de modo que nadie pudiera anónimamente forzar el sistema para que estuviera a su exclusivo gusto.
  • Pero incluso le daríamos una vuelta de tuerca más a nuestro invento. Gracias a los sensores y a la geolocalización, el edificio sabría dónde están todos sus ocupantes en cada momento. Conocidas sus preferencias, la climatización “seguiría” a los usuarios, manteniendo la temperatura óptima en función de donde estuvieran.

La mala noticia —o la buena, según se mire— es que esta app ya existe y se llama Comfy, empresa con la que no tenemos ningún compromiso comercial y de la que no cobramos un solo céntimo por esta cuña publicitaria. Pero lo cierto es que, cuña publicitaria o no, Comfy es todo un invento, y hace exactamente lo que hemos descrito, tal y como lo hemos descrito.

Estos americanos —en este caso, de Oakland—, siempre van un paso por delante en lo que a innovación inmobiliaria se refiere…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional. Jorge también es autor de "Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid" y de "Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural"
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