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Prohibición de Uber Londres; ¿motivo de preocupación para PropTech?

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El último encontronazo sufrido por Uber ha tenido lugar en Londres, ciudad en la que les acaban de revocar la licencia de funcionamiento. Lo que hemos sabido es que la directiva de la compañía responsable de la operativa para el norte de Europa acaba de dimitir, cediéndole la patata caliente directamente al nuevo CEO, Dara Khosrowshahi. Éste tendrá que lidiar con las autoridades londinenses —Transport for London (TfL) — para ver si se puede revertir la revocación y Uber vuelve a dar servicio.

Uno de los principales argumentos que esgrimen los detractores de Uber es que la compañía no paga IVA en Reino Unido, alegando que lo único que hacen es poner en contacto a conductores con pasajeros. Esta argucia les ha permitido reducir los precios y alcanzar una posición dominante en el mercado… hasta que TfL ha dicho “basta”, manifestando serias dudas sobre si Uber es una empresa “fit and proper” —digna y adecuada— para gestionar un servicio de taxi privado.

Aunque Uber no esté directamente en la órbita del PropTech, sí lo está —de algún modo— su modelo de negocio. Una compañía de taxis sin taxis ni trabajadores que, mediante una aplicación móvil y el uso de la tecnología, ha revolucionado el sector. Una solución móvil completamente disruptiva que ha permitido ofrecer viajes más baratos y eficientes, primando —a priori— los intereses del cliente final, el usuario, el pasajero, con una alternativa de transporte cómoda, moderna y muy cool.

Protesta anti-Uber en París… Fuente: autoblog

La reacción de los agentes inmobiliarios

Los agentes inmobiliarios de Reino Unido han visto en la crisis de Uber una oportunidad para reivindicar los modelos de negocio tradicionales del real estate… porque al sector inmobiliario también han llegado muchas soluciones y aplicaciones, en las que se prescinde de agente/intermediario. Han proliferado las agencias inmobiliarias “online”, cargadas de tecnología e inteligencia artificial, prometiendo la eliminación de las comisiones e ineficiencias, todo ello en favor del cliente final, el comprador o arrendador de una vivienda. Los máximos exponentes de esta tendencia en U.K. son emoov, Purple Bricks o Yopa.

Los agentes londinenses aducen que, del mismo modo que Uber debe jugar con las reglas que operan el resto de compañías privadas de taxis, se debe imponer también una regulación específica y universal para los intermediarios residenciales, independientemente de si su modelo de negocio es online, offline o una combinación de ambos.

¿De qué lado estás tú? ¿Quieres tener más libertad para elegir entre alternativas de transporte? ¿Quieres poder vender tu casa con una inmobiliaria online y pagar menos comisiones? ¿O estás a favor de imponer regulaciones más restrictivas a las nuevas empresas y startups que llegan a los diferentes mercados?

¿Tu prioridad es la defensa de los derechos adquiridos de los trabajadores tradicionales, o crees que hay que abrir paso también a la nueva fuerza laboral de trabajadores “casuales y autónomos”?

¿Crees que la disrupción que está llegando al sector inmobiliario es buena para ti?

Como siempre suele suceder en estos casos, tu respuesta podrá variar dependiendo de si te pronuncias como consumidor o como proveedor de servicios porque, ¿quién no quiere pagar menos por un servicio?

Un hecho sí está claro; muchas de las empresas de nueva creación que están surgiendo al calor de la revolución PropTech, no provienen del ámbito inmobiliario. Se están desarrollando soluciones de big data, realidad virtual, internet de las cosas e inteligencia artificial por parte de startups sin ninguna experiencia o alcance en los mercados inmobiliarios. Y del mismo modo que sucede en Londres, están proliferando agencias inmobiliarias online con la promesa de eliminar las comisiones y proveer a los consumidores de servicios mucho más modernos y eficaces. El crecimiento del PropTech es tan explosivo que a la regulación no le da tiempo regular… y cuando llega el momento de hacerlo, estos nuevos modelos de negocio ya se han consolidado y ganado el favor de los consumidores. En el caso de Uber, más de 800.000 londinenses ya han firmado una petición para que se reinstaure su servicio…

En el extremo opuesto están las viejas estructuras inmobiliarias, “las de toda la vida”. Las inmobiliarias situadas a pie de calle. Las grandes franquicias inmobiliarias. La pequeña inmobiliaria del barrio. Los grandes lobbies. Las asociaciones de agentes inmobiliarios. Este ecosistema del real estate más tradicional enarbola la bandera de la experiencia, el conocimiento y la profesionalidad, alegando que hace falta el trato directo y personal por parte de un experto inmobiliario. No se pueden vender viviendas por internet y las comisiones de intermediación están sobradamente justificadas.

¿Cuál es el camino a seguir? ¿A favor de quién estás?

La postura razonable sería la de adoptar un camino intermedio entre lo nuevo y lo viejo. La tecnología tiene, por supuesto, muchísimas virtudes, y puede aportar mucho a la cadena de valor. Ahora bien, no se puede sustituir tampoco la experiencia y conocimiento del agente inmobiliario. ¿O sí?

Hace escasamente una semana acudí a una cita, en la oficina de una de las principales franquicias inmobiliarias que hay en España. Acudía allí para que me mostraran una vivienda que estaba interesado en comprar.

Lo primero que me sorprendió fue que me citaban en la oficina, en lugar de citarme directamente en el piso que íbamos a ver. A pesar de que esto implicaba dar un rodeo innecesario, accedí.

Cuando llegué a la oficina y me senté, lo primero que tuve que hacer fue firmar un papel, en el que me comprometía al pago de una comisión en el caso de que finalmente comprara la vivienda que me iban a mostrar. Accedí.

Y tras haber acudido hasta allí y firmado mi reconocimiento al pago de su comisión, me comunicaron que el piso que iba a ver había sido reservado esa misma mañana, pero que se habían olvidado de llamarme para cancelar la cita. Tampoco se habían preocupado de —como mínimo— ofrecerme alguna vivienda alternativa.

Indignado, me levanté para irme, momento en el que se levantó otro de los trabajadores de la oficina para ofrecerme sus servicios de financiación. A esto ya no accedí.

¿Qué opinas?

El debate está servido.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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