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PropTech, la mejor arma contra Donald Trump

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Una sensación de intensa y sofocante angustia le sobreviene a uno, con las imágenes de osos polares desorientados y perdidos sobre un hielo cada vez más menguante, imposibilitando su supervivencia y condenándolos a la desaparición. Desde 2008 son una especie en peligro de extinción y el oso polar se ha convertido en el símbolo fatídico de los efectos del calentamiento global, cuya existencia es evidente para algunos y una orquestada ficción para otros. Donald Trump se encuentra entre el grupo de negacionistas, como no podía ser de otra manera, en atención a sus actos pasados, presentes y futuros, mal que nos pese.

proptech contra donald trump

La cruda realidad.

Porque Trump ha sacado a EE.UU. del acuerdo de París, firmado en 2015, cuyo espíritu es el de luchar, precisamente, contra el cambio climático y sus efectos devastadores. Dicho acuerdo, firmado por casi 200 países, aspira a limitar el calentamiento global, a un máximo de 2ºC (o 1,5ºC si fuera posible) con relación a temperaturas previas a la industrialización.

El problema reside en que EE.UU. es el segundo mayor contaminante del mundo, por detrás de China, y la batalla por reducir los gases de efecto invernadero podría resultar estéril sin su participación del acuerdo.

Ahora bien, independientemente de las futuras ocurrencias de nuestro queridísimo Trump y de los progresos que hagan los políticos en la lucha contra el cambio climático, todos los que trabajamos en el sector inmobiliario tenemos, en mayor o menor medida, un grado de responsabilidad superior al del “personal civil”, si se nos permite la licencia. Recordemos que el sector de la edificación, del que todos los inmobiliarios bebemos y comemos —más o menos directamente—, consume más de un tercio de toda la energía y, por ende, contribuye en más de un tercio a las emisiones directas e indirectas de C02 que se emiten mundialmente a la atmósfera.

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Y dado que en el sector inmobiliario todos somos muy listos, y que ahora contamos con una cosa llamada “proptech”, bien nos valdría ponernos manos a la obra para, cada uno desde su posición, para arrimar el hombro y combatir el cambio climático, hasta donde humildemente podamos. Disponemos para ello de toda la munición necesaria: el internet de las cosas, el big data, la realidad virtual, el Building Information Modeling (BIM), las nuestras formas de trabajo y workplace, los nuevos materiales de construcción, el blockchain, ¡y hasta la inteligencia artificial! Todo ello para contrarrestar la negligencia de los “líderes del mundo”. Por ejemplo:

Los arquitectos deben persistir en la creación de edificios que sean cada vez más sostenibles, resilientes y sostenibles energéticamente. Se deben perpetuar y redoblar los esfuerzos por alcanzar la meta net zero carbon de 2030 en nuevas construcciones y de 2050 para construcciones existentes. Arquitectos e ingenieros de pueden valer para ello del Building Information Modeling, un modelo digital inteligente en 3D, que permite planificar, diseñar, construir y gestionar los edificios de manera más eficiente y sostenible. Hay que aprender a diseñar y construir mejor, gastando menos recursos naturales y produciendo menos desechos.

Debemos aprovechar la oportunidad que nos brindan el internet de las cosas y los edificios inteligentes para, de manera prioritaria, realizar una gestión óptima de los inmuebles desde el punto de vista energético. Es necesario aprovechar al máximo la luz natural y recurrir a la luz eléctrica sólo cuando sea estrictamente necesario. Las luminarias, inteligentes y conectadas, deben adaptarse a nuestras necesidades y gustos, sin derroches innecesarios de energía.

Y del mismo modo, debemos acelerar el paso en la implantación de soluciones inteligentes de climatización, que garanticen el bienestar de los usuarios de los espacios pero que lo hagan de un modo sostenible y eficiente. Podemos y debemos conocer los flujos de personas y la ocupación —en tiempo real— de los inmuebles que gestionamos, para calentar o enfriar en función de la densidad de los espacios, y no climatizar indiscriminadamente. Es nuestra responsabilidad porque la tecnología ya nos lo permite.

Nuestra obligación es tomar decisiones de inversión y desarrollo inmobiliario de manera inteligente e informada. Gracias al Big Data, disponemos de fuentes de información hasta la fecha desconocidas, mediante las que realmente podemos adaptar la oferta a la demanda, y no al contario. Podemos ofrecer a los mercados las soluciones que nos está pidiendo, analizando previamente los datos, para saber si un aeropuerto, una estación de tren, un centro comercial, un edificio de oficinas o una macro-urbanización de viviendas tendrán demanda. Dejemos atrás los viejos cánones de la investigación de mercados y subámonos al tren del Big Data. No derrochemos innecesariamente recursos naturales, esfuerzos y dinero en desarrollos inmobiliarios, cuando no estén garantizados los niveles de demanda y ocupación. Es nuestra responsabilidad.

Debemos seguir apoyando y aprovechando todas las soluciones a nuestro alcance en cuestión de energías renovables. No podemos despreciar el potencial del sol y del viento; son fuentes inagotables, o por lo menos lo serán durante los próximos 4.000 millones de años. ¿Cómo vamos a incorporar el uso de las fuentes de energía limpia a nuestros proyectos inmobiliarios? ¿Qué alternativas existen en el mercado? ¿Cómo podemos ser más ecológicos? Es imperativo que tengamos una mayor conciencia medioambiental relativa a las fuentes de energía de las que se abastecen los inmuebles, y el proptech nos brinda multitud de soluciones en este sentido.

E incluso la realidad virtual es un arma contra el cambio climático. En el futuro próximo, no serán necesarios tantos desplazamientos. Quemaremos menos combustibles fósiles porque el transporte no será tan necesario. Gracias a la realidad virtual, los sistemas de comunicación de las empresas darán un gran salto hacia adelante, y las empresas inmobiliarias deben, por responsabilidad, abrazar este cambio. Debemos empezar a construir representaciones virtuales del interior y el exterior de todos los edificios que construimos, gestionamos y comercializamos, para que los procesos de intermediación sean más eficientes. Gracias a la realidad virtual, las empresas que buscan una sede, o las personas que buscan una vivienda, no necesitarán realizar tantos desplazamientos para inspeccionar todas las alternativas de las que disponen.

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¿Habrá final feliz?

Nunca debemos perder de vista que el mayor activo que poseemos es el planeta sobre el que vivimos, y el uso del proptech debe orientarse hacia su protección y conservación.

Del mismo modo que ocurre en el sector del automóvil, necesitamos aprovechar las soluciones tecnológicas a nuestro alcance e impulsar la transformación digital del sector inmobiliario, bajo la máxima de la sostenibilidad y eficiencia energética. Es nuestra responsabilidad.

Por último, y aunque no tenga una componente proptech muy grande, como parte de los programas de wellness de las empresas debemos promover un estilo de vida saludable para todos y apostar por métodos de transporte alternativos al vehículo privado. Los edificios de oficinas deben ser “bike friendly”, poniendo a disposición de sus inquilinos un lugar en el que aparcar la bicicleta, ducharse y cambiarse. Porque cuantas más personas hagan uso de la bicicleta, menos recurrirán a vehículos contaminantes. E insistimos, ésta es también nuestra responsabilidad, no sólo la de Donald Trump.


Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional. Jorge también es autor de "Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid" y de "Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural"
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