PropTech Lab

PropTech, Big Data y Blockchain contra el terrorismo

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Tan fácil —y gratuito— es hablar sobre cómo se pudieron evitar los actos terroristas de Barcelona de los pasados 17 y 18 de agosto, como difícil es abordar algo tan sensible y reciente. La lacra del terrorismo es un problema con muchas aristas —religiosas, políticas, económicas y sociales—, para el que tendremos que poner todo nuestro empeño y voluntad si aspiramos a encontrar una solución. Desde aquí y para lo que pueda servir, nuestro más sincero apoyo a todas las víctimas.

Ahora bien, como siempre que el terrorismo nos asesta un golpe, a las manifestaciones de “no nos vencerán” o “no tenemos miedo”, se suceden siempre lamentables acusaciones entre unos y otros; “bolardos sí o bolardos no”, “colaboración policial sí, colaboración policial no”, “yo te informé, tú no me informaste”, etc. Poco sentido tiene acusar con el dedo, particularmente cuando no se hace de una manera constructiva, sino con el único fin de obtener algún tipo de rédito.

En lo que a PropTech Lab respecta, tenemos claro que las fuerzas de seguridad están haciendo todo lo que pueden y que, por cada atentado terrorista perpetrado, existen otros tantos golpes frustrados de los que los ciudadanos de a pie nunca tendremos constancia. Desgraciadamente, el nuevo terrorismo low-cost es muy difícil de erradicar y prevenir; la invulnerabilidad absoluta no existe y las ratas siempre encontrarán algún resquicio por el que penetrar.

Dicho esto, en lo que al PropTech respecta, se empiezan a consolidar algunas tecnologías que, empleadas en el contexto de las smart cities, podrían estrangular los esfuerzos terroristas, siempre y cuando se dispusiera de los medios para hacerlo, la voluntad política para implementarlo y el consenso ciudadano para permitirlo. Este último punto, relativo al consenso ciudadano, es vital, puesto que cuando se trata de seguridad urbana, siempre existe cierta fricción en lo concerniente a nuestra privacidad y datos personales.

En todo caso, supongamos que lo tenemos todo a nuestro favor; ¿de qué herramientas disponemos?

Herramientas tecnológicas contra el terrorismo

1.- Big Data

Como ya hemos tratado aquí en PropTech Lab, se producen a diario cantidades ingentes de datos, con el formato de Tweets, vídeos de YouTube, correos electrónicos, llamadas de teléfono, mensajes instantáneos, selfies, búsquedas en Google, likes en Facebook, etc.

Accede aquí a nuestro artículo explicativo sobre big data

Paralelamente, gracias al internet de las cosas, se puede recabar en tiempo real información de todo tipo de “cosas”, dado que ahora todo puede conectarse a internet. En tiempo real podemos acceder a la información de cámaras, micrófonos, cajeros automáticos o vehículos. Cualquier cosa susceptible de “sensorizarse” —instalársele un sensor— puede recabar y compartir datos sobre su funcionamiento.

big data contra el terrorismo

La información es clave en la lucha contra el terrorismo

Y los gobiernos a su vez disponen de muchísimos datos personales de sus ciudadanos; conocen nuestro historial delictivo, académico y médico. Saben dónde viajamos y cuántos impuestos pagamos.

Es decir, hoy en día, no podemos escapar de nuestra huella digital. El problema es que toda esta información está diseminada, en diferentes registros, servidores, lugares, ministerios y países.

Con la estrategia correcta, se podría emplear el big data para minar estas fuentes de información y construir algoritmos que permitieran detectar patrones de comportamiento sospechosos.  

Esto es algo en lo que, con toda seguridad, las fuerzas de seguridad ya están trabajando, pero no es fácil acceder a las fuentes de información, particularmente cuando ha de preservarse la privacidad de los datos personales. Pero en este punto, la tecnología blockchain podría ser de mucha utilidad.

2.- Blockchain

Mediante tecnología blockchain, se podría construir una base de datos descentralizada, a escala mundial, con todos los datos, de todos y cada uno de nosotros. Y cuando decimos todos, realmente queremos decir todos.

Aquí te explicamos qué es blockchain de manera sencilla

Imaginemos una base de datos blockchain a la que perteneciéramos cada uno de nosotros, como individuos. Cada uno de nosotros sería un registro independiente dentro de la base de datos, con una carpeta privada en la que guardar información. Nuestra carpeta incluiría los datos especificados más arriba, a saber, nuestros datos médicos, académicos, fiscales, bancarios, etc. Todo se volcaría a nuestra carpeta.

Del mismo modo, los datos procedentes de nuestros dispositivos conectados —teléfono, ordenador, coche, etc.— se volcarían, en tiempo real, a nuestra carpeta privada de la base de datos. Y recordemos que la base de datos es mundial y universal.

Una base de datos mundial, privada y segura para combatir el terror

Nuestra carpeta contendría un registro actualizado en todo momento de dónde estamos, dónde vamos, de dónde venimos, lo que hemos dicho en redes sociales, con quién hemos estado, cuánto hemos gastado, etc., pero solamente nosotros tendríamos acceso a la información. La confidencialidad y privacidad de nuestros datos la brindaría la propia tecnología blockchain, gracias a la criptografía. Todos dispondríamos de una clave secreta y única mediante la que acceder a nuestros datos y que nadie más conocería. Ni siquiera la conocería el gobierno, ni hacienda, ni la policía. Solamente nosotros podríamos acceder a nuestro rastro digital.

Y ahora viene lo interesante.

Empleando la plataforma blockchain Ethereum, se podrían codificar contratos inteligentes en esta base de datos mundial. Un contrato inteligente es, básicamente, una regla condicional, en función de la cual, “si se da la condición X, se ejecuta la orden Y”.

Ir a nuestro artículo sobre contratos inteligentes
Ir a nuestro artículo sobre Ethereum

De este modo, se podrían codificar diferentes tipos de contratos inteligentes en la base de datos, con la siguientes condiciones:

  • Cuando tus gastos mensuales excedieran a tus ingresos declarados, se ejecutaría una orden automática, en virtud de la cual hacienda podría acceder a tus datos bancarios y fiscales y pedirte explicaciones. Pero sólo podría acceder a tus datos si se cumpliera la condición del contrato inteligente.
  • Cuando gastaras por encima de determinada cantidad en —por ejemplo— antiinflamatorios, se activaría un contrato inteligente y automáticamente se te invitaría a solicitar una cita con el médico.
  • Cuando tu coche hubiera circulado más de 30.000 kilómetros y no constara en la base de datos que hubieras gastado dinero en un cambio de neumáticos, un contrato inteligente se activaría y daría aviso a la autoridad de tráfico correspondiente, instándote a pasar por el taller para cambiarlos.
  • Cuando viajaras a países conflictivos, te hubieras relacionado con determinadas personas y hubieras gastado dinero en ciertos artículos sospechosos, un contrato inteligente daría acceso a la policía a tu expediente y estarías sujeto a vigilancia.

En definitiva, los contratos inteligentes de blockchain son meros algoritmos, en los que no intervienen humanos, por lo que estaría salvaguardada la privacidad personal de todos nosotros en una base de datos de estas características. Ahora bien, superados ciertos límites o cumplidas ciertas condiciones, la información sería accesible a quien correspondiera.

3.- Reconocimiento facial

Recientemente dedicábamos un artículo al reconocimiento facial para inmobiliario, pero merece la pena regresar a esta tecnología en el contexto de la seguridad para smart cities.

Hoy en día hay cámaras en todas partes. Cada vez son más pequeñas, más baratas y más precisas. Se pueden colocar en cualquier parte y, gracias al internet de las cosas, pueden tomar y compartir en tiempo real las imágenes que toman.

Paralelamente, la tecnología de reconocimiento facial está avanzando a pasos agigantados. Ya se pueden desbloquear teléfonos móviles “con la cara” y esta tecnología permite reconocer incluso emociones, estados de ánimo, edades y géneros. Y sería lógico asumir que los cuerpos de seguridad ya emplean programas muy avanzados de reconocimiento facial, aunque poco se sepa al respecto.

¿No tendría sentido que se extendiera el uso de cámaras, siempre y cuando nuestra privacidad continuara protegida mediante tecnología blockchain? ¿Y si en nuestra carpeta privada contuviera todas las imágenes nuestras tomadas de las cámaras situadas por toda la ciudad?

Cámaras en las farolas. Cámaras en los coches.

Y cámaras en las furgonetas de alquiler.

Cuando se identificara al conductor de una furgoneta, y se cumpliera la condición de que dicho conductor hubiera viajado recientemente a determinado país, y se hubiera relacionado con ciertos individuos, y hubiera gastado dinero en ciertos artículos sospechosos, se activaría un contrato inteligente, avisando a las autoridades en tiempo real del potencial peligro.

Con esto no queremos decir que los atentados de la semana pasada eran evitables, pero sí estamos diciendo que atentados como los de Barcelona quizá se puedan evitar en el futuro, gracias a la tecnología.

Y no, por supuesto que no tenemos miedo.

p.d. Si todavía no comprendes muy bien en qué consiste la tecnología blockchain, te invito a conocer mi libro “Blockchain para todos los públicos”, disponible ya en Amazon.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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