PropTech Lab

¿Qué diferencia hay entre PropTech 1.0, 2.0 y 3.0?

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PropTech está sonando mucho en la mayoría de foros inmobiliarios, erigiéndose como una de las buzzwords más calientes —con perdón— de un tiempo a esta parte en el real estate. Parece que por fin nos hemos encomendado a la tecnología inmobiliaria —property technology— como herramienta transformadora y vertebradora de los cambios que requiere nuestro sector.

Son muchas las empresas y startups que están surgiendo al abrigo de esta ola de innovación, con soluciones procedentes de ámbitos muy diversos. Desde —por ejemplo— los auténticos unicornios del hospedaje turístico —Airbnb— y del coworking —WeWork—, hasta empresas más desconocidas pero incluso más disruptivas, como Propy o BitFury, ambas pertenecientes al ámbito del blockchain inmobiliario.

Ir a nuestro artículo sobre Propy y su iniciativa con el Gobierno de Ucrania

Se avecinan grandes cambios, obligando a las empresas a diseñar estrategias PropTech que garanticen su supervivencia en el largo plazo. Ya nadie duda de la necesidad de innovar y de transformar el sector inmobiliario, pero muchos sí dudan de si esta voluntad de cambio llega a tiempo. Es alarmante —pero nada sorprendente, todo sea dicho— como algunos expertos afirman que el sector de la promoción inmobiliaria lleva 10 años de retraso en innovación tecnológica…

En todo caso, se llegue no a tiempo de subirse a tren PropTech, estamos ante una tendencia nueva del sector inmobiliario, ¿cierto?

¿Y si te dijera que PropTech —en su versión 1.0— data de 1980, nada más y nada menos?

proptech 3.0

El PropTech nació prácticamente el mismo año que el Commodore 64… allá por 1982.

Los inicios del PropTech: PropTech 1.0

En 1982 se fundó una compañía —en UK— llamada Property Market Analysis, que realizaba investigación de mercados —research inmobiliario— por ordenador. Producía estudios y elaboraba índices inmobiliarios, información que vendía a los actores del real estate de aquella época; inversores, entidades financieras y promotores inmobiliarios compraban esta información y se apoyaban en ella para la toma de decisiones.

Paralelamente —y también en 1982— se fundó NCREIF, con el objetivo de elaborar —mediante ordenador— índices de referencia para la inversión inmobiliaria en EE.UU.

En 1985 le seguiría a su vez IPD.

En 1982 también se lanzó Autodesk, la compañía desarrolladora de AutoCad, el software de diseño.

A mediados de años 80 nació Argus, que ofrecía un programa para el análisis de las inversiones inmobiliarias.

En 1984 surgió Yardi, una herramienta de gestión concebida para el sector inmobiliario.

Y en 1987 se fundó CoStar, el gigante mundial de la información inmobiliaria.

Todas estas compañías surgieron en la era pre-internet. Sus productos y soluciones se basaban en sistemas y entornos de software cerrados, adaptados a las necesidades particulares del cliente, pero sin ninguna funcionalidad colaborativa o conectada. A pesar de ello, cuando —con la irrupción de internet— se produjo la explosión de las puntocom, consiguieron dar el salto a la red, sabiendo mantener su relativo dominio en el mercado hasta hoy día.

Este tipo de compañías son las que conocemos como PropTech 1.0

El puente entre PropTech 1.0 y 2.0

Ahora bien, con el cambio de milenio empezaron a surgir portales inmobiliarios —predominantemente residenciales—y agregadores de información, como Rightmove —año 2000— en Inglaterra, Idealista en España —año 2.000— o Trulia —año 2005— en EE.UU. Su vocación fue la de transparentar los mercados inmobiliarios de la vivienda y la de ofrecer un escaparate democrático al que cualquiera con conexión a internet pudiera acceder, bien fuera para comprar, vender o alquilar un inmueble.

En esa misma década aparecieron en escena Zillow —que compró Trulia—, Zoopla y OnTheMarket.

La consolidación de PropTech 2.0

Gracias al éxito de los portales residenciales, se produjo un efecto de contagio hacia otro tipo de activos, y muchos empezaron a desarrollar soluciones para los mercados de oficinas, industriales y comerciales. Surgieron páginas web especializadas en cada una de estas áreas, ofreciendo todavía más transparencia y allanando el camino hacia la temida desintermediación.

Pero internet no solamente nos trajo la información, sino que también alumbró el e-commerce, dominado por empresas como Amazon o Alibaba.

Y paralelamente, de la conectividad y sensorización de tipo de dispositivos surgió el internet de las cosas, uno de los principales motores de la transformación digital del sector inmobiliario. ¿Por qué? Pues porque es el internet de las cosas lo que debiera permitirnos disponer de edificios y ciudades inteligentes, construidas sobre valores tales como el respeto al medioambiente, la sostenibilidad o la igualdad de oportunidades.

Es aquí donde nos encontramos precisamente hoy día, en la versión 2.0 del PropTech. Se están desarrollando muchas soluciones diferentes, en campos que —a priori— no tienen nada que ver los unos con los otros, pero que siempre confluyen y comparten el apelativo smart. Al fin y a la postre, todas las startups del ámbito PropTech sustentan sus productos y servicios sobre la conectividad y la colaboración. La información no sirve si no puede ser transmitida y compartida. Las aplicaciones para el sector inmobiliario sólo son útiles cuando facilitan el trabajo en equipo y aumentan la productividad. Haz la prueba y fíjate; cualquier solución PropTech con la que te encuentres compartirá estos mismos rasgos.

Entendido… ¿y qué hay del PropTech 3.0?

Bueno, aquí es donde empieza a ponerse interesante la cosa; ¿cuál va a ser “the next big thing”? ¿En qué va a consistir el PropTech 3.0?

Si has seguido con un mínimo de atención los artículos de PropTech Lab, sabrás que me estoy refiriendo a la tecnología blockchain. Quizá blockchain sea el puente entre PropTech 2.0 y 3.0.

Blockchain es una tecnología que permite “vitaminar” muchas empresas PropTech 2.0, mediante la descentralización de la información, aportando seguridad, inmutabilidad y transparencia en las redes de datos. Sí, son palabras grandilocuentes, pero la realidad es que blockchain es el aditivo perfecto para el cóctel formado por el internet de las cosas, la realidad virtual y el big data.

Y como he dicho en más de una ocasión aquí, no se trata de sentarse a esperar cuáles serán las soluciones del mañana; la gracia está en ser un embajador del futuro y proponer las ideas hoy.

Soy todo oídos.

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Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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