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3 modelos de negocio basados en el internet de las cosas

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El internet de las cosas (IoT) se está consolidando a una velocidad considerable en todos los sectores económicos y mercados, y muchas empresas se han subido al tren del IoT con destino a un mundo altamente conectado. Un mundo en el que millones de objetos y dispositivos se conectan a la red, tomando y emitiendo datos, con el objetivo de que el ser humano pueda tomar decisiones más eficientes y mejor informadas en todos los aspectos de su vida.

Gracias al internet de las cosas, no solamente nuestro teléfono está conectado a la red, sino que también lo está el coche, la lámpara, la puerta, la silla, la mesa, el ventilador, las zapatillas de deporte, o el colchón de la cama. Cualquier objeto que nos pueda dar información relativa a lo que hacemos, cuánto nos movemos, las horas que dormimos, el calor que tenemos, adónde vamos o el tiempo que pasamos sentados, es susceptible de sensorizarse. A cualquier cosa le podemos incorporar un sensor para que empiece a “chivar” información más o menos valiosa, en función del uso que se quiera hacer de ella.

Por ejemplo, recientemente leíamos que la empresa que fabrica los robots aspiradores Roomba podría estar planteándose la venta de la información espacial —sobre el espacio, el espacio de nuestras casas, se entiende— que recaba a través de sus robots a alguno de los gigantes de internet. Amazon, Google y Apple estarían —supuestamente— muy interesados en esta información, consistente en las medidas interiores de las viviendas de todos los usuarios de Roomba. ¿Qué harían con esta información? No lo tenemos del todo claro, pero sí sabemos que tendrá que ver con las aplicaciones domésticas que están proliferando en aras de viviendas más conectadas e inteligentes. Y por supuesto, para que un robot Roomba pueda tomar datos y compartirlos, necesitará estar sensorizado y conectado a internet.

En todo caso, al calor del internet de las cosas han surgido varios modelos de negocio que están empujando con fuerza y que constituyen el mejor ejemplo de cómo la tecnología nos puede hacer la vida mucho más fácil. Curiosamente, los tres ejemplos detallados a continuación están relacionados directamente con el sector inmobiliario

Tres modelos de negocio basados en el internet de las cosas

1.- Mantenimiento preventivo

Ya hemos hablado del mantenimiento preventivo en artículos anteriores, pero merece la pena volver a hacerlo por su relevancia. El mantenimiento preventivo “convencional” de instalaciones, construcciones, edificios e infraestructuras de toda índole ha sido, tradicionalmente, carísimo. Imagina el coste que tiene revisar un enorme puente, o una plataforma petrolífera, o el motor de un barco transatlántico, simplemente “por si acaso”, como parte del mantenimiento programado. En unas ocasiones se encontrarán defectos o problemas a subsanar, pero en otras no. Y en todos los casos, el coste de desplazar a las personas e invertir los recursos habrá sido el mismo.

IoT mantenimiento preventivo

Fuente: joemcnally.com

Con el internet de las cosas, puedes sensorizar los elementos y equipos de un edificio para monitorizar su rendimiento y predecir fallos antes de que éstos se produzcan. Por ejemplo, un ascensor que vibra más de la cuenta puede que termine fallando del todo y provocando una avería más importante o costosa. Si sabes que la avería se va a producir y la atajas antes de tiempo, inviertes los recursos cuando es menos costoso hacerlo y con mucha precisión. Lo exponíamos en un artículo anterior sobre los ascensores de Kone, que literalmente “hablan” con los servicios centrales de la empresa para comunicar su actividad y avisar de cualquier incidencia.

Artículo de los ascensores de Kone que hablan con sus servicios centrales

2.- Seguimiento de activos en la cadena logística

Tiene sentido, ¿verdad? Gracias a las etiquetas RFID, los operadores logísticos pueden hacer seguimiento de todos sus envíos, así como recabar información a lo largo del trayecto. Imaginemos un contenedor de marisco congelado que hace un largo viaje en barco. Gracias al internet de las cosas, podemos conocer la temperatura y humedad en varios puntos del interior del contenedor, en tiempo real, a lo largo del viaje. Podemos saber si se rompe la cadena de frío, así como si el barco se detiene en algún punto de la ruta.

Hace no tanto tiempo, a la llegada del contenedor, la única información de la que disponías era la de un disco perforado que te indicaba si se había producido un problema con la temperatura, pero cuando ya no podías hacer nada al respecto.

3.- Cumplimiento normativo y diagnóstico remoto

Esta aplicación del IoT está bastante ligada al mantenimiento preventivo, aunque la razón de su existencia es diferente. Tomemos nuevamente el ejemplo de un edificio —de oficinas en este caso—, que gradualmente tiene que reducir la factura de consumo energético para poder cumplir con alguna norma que se le imponga o que se autoimponga. Dicha norma puede ser una ley medioambiental de la autoridad competente que corresponda, o una certificación energética que exige ciertos niveles de ahorro y eficiencia.

En este caso, IoT permite tomar datos y diagnosticar en tiempo real el rendimiento energético de un edificio, permitiendo hacer una gestión inteligente de los suministros. Mediante el uso de sensores, sabemos si estamos calentando o enfriando innecesariamente plantas que están semi-vacías, o iluminando zonas del inmueble antes de que haga falta.

Y de momento, esto es todo…

Si quieres conocer algunas aplicaciones más concretas del internet de las cosas en edificios de oficinas, puedes consultar nuestro artículo dedicado a ello:

Ejemplos concretos de IoT en edificios de oficinas

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional. Jorge también es autor de "Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid" y de "Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural"
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