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¿Cómo aplico la inteligencia artificial en mi empresa inmobiliaria?

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Bien, empecemos con algunos datos. Según un informe reciente de Accenture, la inversión en inteligencia artificial y en la colaboración humano-máquina podría incrementar los ingresos de las compañías hasta en un 38% para el año 2022, e incrementaría los niveles de empleo hasta en un 10%. Es curioso, porque en junio de 2017, Accenture afirmada que este incremento de ingresos se produciría llegado el año 2035; este baile de cifras es una evidencia más de la aceleración tecnológica, y de que todas las predicciones que intentemos hacer en este ámbito hay que tomarlas con mucha precaución.

En todo caso, es evidente que el impacto de la inteligencia artificial va a ser importante, a la par que transversal. Alcanzará todas las industrias, incluyendo la inmobiliaria, obligando a las compañías a formar a sus trabajadores para que, en efecto, éstos sepan colaborar con las máquinas y alcanzar mayores cotas de productividad. La cuestión no es si las máquinas se alzarán contra los seres humanos; se trata más bien de que sepamos trabajar con ellas, “hombro con hombro”.

¿Qué quiere decir esto en la práctica? Para empezar, los trabajos que desempeñamos se están quedando —rápidamente— obsoletos, y van a precisar un rediseño completo. En el futuro próximo, no nos contratarán por desempeñar un trabajo —“administrativo”, “comercial”, “financiero”—, sino por llevar a cabo tareas mucho más concretas y especializadas, que serán realizadas por máquinas y personas conjuntamente.

Por ejemplo, imaginemos el departamento de atención al cliente de una compañía, encargado de atender a los clientes por teléfono, email y redes sociales. ¿Qué perfil tienen las personas que trabajan para este departamento? ¿Recursos Humanos? ¿Marketing Digital? ¿Community Management? Lo cierto es que la atención al cliente no requiere de una formación altamente especializada, y en muchas empresas es un área poco —y mal— atendida.

Ahora bien, llegado el momento de recurrir a la inteligencia artificial para entender mejor a los clientes, anticiparse a sus quejas y atender mejor sus necesidades, no nos servirá el Community Manager, ni el experto en Marketing Digital. Tendremos que recurrir a un perfil más técnico, que sepa optimizar —por ejemplo— el uso de un chatbot y tenga conocimientos de programación, machine learning y big data. Ya no se tratará de coger el teléfono, responder a algunos emails, y a esforzarse por ser amable; la tarea será conseguir una experiencia cliente-máquina mucho más fluida y productiva.

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Da miedo, lo sé, independientemente del departamento en el que trabajes, pero en el auge de la inteligencia artificial subyace una gran oportunidad para reconfigurar las plantillas de las compañías y reenfocarlas hacia las necesidades de estos “tiempos modernos”. Si los empleados de una empresa están dispuestos a formarse, a colaborar con las máquinas y a entender la inteligencia artificial como una herramienta de trabajo, la transformación digital trae consigo interesantes oportunidades, que también alcanzan a las compañías inmobiliarias.

inteligencia artificial inmobiliaria 2

Que no cunda el pánico… las máquinas no se van a rebelar (todavía)

Inteligencia artificial aplicada a mi compañía inmobiliaria

Por ejemplo, tomemos el ejemplo de las consultoras y agencias inmobiliarias, y centrémonos en sus departamentos comerciales. Las personas que trabajan en estos departamentos tienen la función principal de detectar la demanda de espacios —viviendas, oficinas, locales y naves industriales— que existe en el mercado en cada momento. Todos sus esfuerzos se centran en llegar los primeros al cliente que —por ejemplo— quiere cambiarse de oficina, alquilar otro local comercial para su franquicia, o construir una nueva nave logística.

¿Cómo se hace este trabajo actualmente? ¿Cómo captan a los clientes? Lo hacen recurriendo a su base de datos de contactos, realizando campañas de posicionamiento en internet (SEO y SEM), colocando carteles a pie de calle o publicando anuncios en portales inmobiliarios. Básicamente, su modelo es reactivo y poco sofisticado; los intermediarios rara vez se anticipan a las necesidades de sus clientes.

En el futuro —más bien próximo— este modelo de atención reactiva a la demanda no será suficiente. Los comerciales e intermediarios deberán saber emplear la inteligencia artificial —y el big data— para elaborar algoritmos que ayuden a predecir la demanda, antes de que ésta se produzca. Ya no se tendrán que realizar estériles llamadas frías a cientos de compañías para preguntar si precisan de servicios inmobiliarios; se llamará solamente a las empresas que ya se sabe que tienen dicha necesidad.

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Pero la inteligencia artificial también aporta valor añadido en la atención reactiva de la demanda. El año pasado se llevó a cabo un experimento en el que una máquina —un bot, un software, en definitiva— compitió con varios agentes inmobiliarios. El experimento consistió en darle al bot y a los agentes los parámetros básicos de una vivienda deseada, para que unos y otros realizaran una selección de tres viviendas para “el cliente”. Para hacer las veces de cliente, se designó un juez que valoró imparcialmente las selecciones del bot y de los agentes… y ya te habrás imaginado que la máquina ganó, por goleada. Las viviendas seleccionadas por la máquina se ajustaban más a las necesidades del cliente. El bot supo entender mejor —y más rápidamente— lo que el cliente buscaba.

¿Esto qué quiere decir? ¿Los comerciales van a desaparecer? No necesariamente, pero en el futuro no necesitarán invertir tiempo en hacer selecciones, pudiendo centrar todos sus esfuerzos en acompañar al cliente en otras fases del proceso comercial.

En definitiva, el reto al que se enfrenta el sector inmobiliario con sus plantillas de comerciales es dotarles de las herramientas y de la formación necesaria en el ámbito de la inteligencia artificial, de tal manera que puedan ser menos comerciales/administrativos y más comerciales/consultores. Las tareas susceptibles de automatización, tales como detección de la demanda o las selecciones de inmuebles habrá que dejárselas a las máquinas, pero el trato con el cliente y la defensa de sus intereses deberá quedar, por el momento, en manos del comercial.

Insisto, por el momento.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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