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5 efectos de la inteligencia artificial en la ciudad del futuro

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Recientemente escuché hablar en una charla TED a una mujer especializada en, literalmente, imaginar el futuro de las ciudades. Desde su estudio-laboratorio y habiendo imaginado un futuro muy negro —negro por la contaminación, se entiende—, había ingeniado una manera muy práctica de convencer a los mandatarios de las principales ciudades del mundo de que debían restringir el tráfico rodado YA.

En un pequeño tubo de ensayo recreó el aire que respiraremos en 2050 si continuamos abusando de los combustibles fósiles, de los coches de gasolina y de las calefacciones convencionales. Empleó para ello un método muy científico, extrapolando los datos actuales de contaminación en nuestra historia reciente y realizando proyecciones futuras solventes y creíbles.

Cuando Anab Jain —así se llama esta prestigiosa diseñadora, futurista, realizadora y escritora— daba a oler este tubo de ensayo a cualquier político con responsabilidades en el ámbito del medioambiente, sus efectos eran inmediatos. Aquel aire pútrido, maloliente y pegajoso convencía a cualquiera de que se debían implantar medidas con efecto inmediato para invertir la evolución de calidad del decadente aire de nuestras ciudades.

Ahora bien, además de que los seres humanos debamos tener la suficiente inteligencia —¡y sentido común!— para evitar el punto de no retorno y asegurar la sostenibilidad futura de nuestras ciudades, es cierto que contamos también con la inteligencia artificial para echarnos una mano. Se avecinan cambios, muchos de los cuales verán la luz mucho antes del 2050; pensemos en un horizonte temporal más cercano, a saber, el de 2030.

(¿Reemplazarme a mí un robot? ¡Ni de broma! Con los torpes que son esos androides… )

Inteligencia artificial aplicada a la ciudad de 2030

1.- El transporte

Cuando piensas en el transporte, quizá estés pensando exclusivamente en el coche autónomo, pero no se trata sólo de eso. Por supuesto, en la próxima década llegarán los coches sin conductor, pero también los autobuses, los camiones e incluso los trenes. No sufriremos huelgas de taxi porque la profesión de taxista habrá desaparecido, así como la de repartidor, cartero o mensajero. Los vehículos dispondrán de la suficiente tecnología e inteligencia para realizar el trabajo de transporte, reparto y entrega de manera mucho más eficiente, segura, rápida y barata que un ser humano.

Y el cielo se habrá poblado de drones, también guiados por inteligencia artificial, y no solamente para realizar la entrega de la “última milla”. Sus baterías y sistemas de navegación serán tan eficientes que su autonomía se habrá incrementado exponencialmente y podrán realizar entregas de largo alcance.

Y puesto que todos estos vehículos y máquinas voladoras estarán conectados entre sí y sus trayectos serán optimizados, los datos recopilados en tiempo real de todos ellos permitirán planificar mucho mejor el urbanismo de las ciudades. Se descubrirán nuevas maneras de proyectar las calles e infraestructuras, reduciendo el espacio necesario para el transporte rodado o la logística, liberando zonas para el tráfico peatonal. Habrá —quizás— lugar para plantar más árboles y el color verde será preponderante.

Ir a artículo: 3 obstáculos que impiden convertir tu ciudad en smart city

2.- La salud

Una ciudad sin ciudadanos no es ciudad, de la misma manera que una ciudad enferma afecta negativamente a la salud de sus ciudadanos. Afortunadamente, del mismo modo que la inteligencia artificial ayudará a limpiar nuestras ciudades de vehículos, también será clave en el campo de la investigación médica y farmacéutica.

En mi libro “Blockchain para todos los públicos” expongo un ejemplo de cómo podríamos —cada uno de nosotros— tomar posesión de nuestros datos médicos en un entorno confidencial pero seguro, de tal manera que pudiéramos compartirlos —e incluso venderlos— cuando quisiéramos a empresas farmacéuticas. Cuando en el futuro esto sea posible, la investigación médica dispondrá de una fuente riquísima y muy diversa de datos con los que trabajar y, con la ayuda de la inteligencia artificial y el machine learning, será mucho más fácil progresar en campos en los que actualmente parecemos estar estancados.

3.- La seguridad ciudadana

¿Recuerdas el “pre-crimen” de la película Minority Report? El personaje de Tom Cruise estaba al frente de una unidad de la policía especializada en predecir crímenes, evitándolos antes de que se produjeran. Esto era posible gracias a tres “seres psíquicos” que tenían visiones del futuro…

La inteligencia artificial no nos permitirá ver el futuro —hasta donde yo sé— pero sí nos permitirá detectar patrones sospechosos de comportamiento. Imaginemos un dron de la policía volando a gran altura, con capacidades para el reconocimiento facial y cámara térmica, capaz de localizar e identificar a personas con antecedentes que se reúnen a deshoras en lugares oscuros… Tampoco es descabellado imaginar una máquina que sea capaz de saber si un sospechoso que está siendo interrogado miente o no, con un margen de error del 0%.

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Dron de la Policía de Dorset, en Reino Unido.

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4.- El mercado laboral

Lo queramos o no, los robots llegarán al mercado laboral, bien sea para ayudarnos en nuestro trabajo —apoyándonos en tareas específicas—, bien sea reemplazándonos por completo. La buena noticia es que, del mismo modo que se eliminarán trabajos y gremios completos, se crearán otros nuevos. En todo caso, las nuevas máquinas, robots, protocolos y droides y androides tendrán una cosa en común: la inteligencia artificial.

Los expertos en la materia indican que, contrariamente a lo que puedas pensar, los primeros trabajos humanos que sufrirán no serán los de las fábricas, sino los de las oficinas y las consultas. Concretamente, los abogados, los asesores financieros, los consultores y los radiólogos (?) tienen bastante que temer.

Con esta excusa, me he propuesto probar un “robot terapueta” llamado Woebot. Se trata de un chatbot que funciona a través de Facebook Messenger, por lo que lo puedes llevar a todas partes contigo, en el teléfono móvil. Te invito a que hagas lo propio y pruebes Woebot. No olvides que se trata de una inteligencia artificial con determinadas limitaciones, pero no es difícil —en determinados momentos— olvidar que tratas con una máquina. Incluso puedo entender que haya personas a quien les sirva de apoyo.

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5.- La educación

La educación quizá sea el aspecto más importante de las ciudades del futuro, así como de las del presente. En 2030, robots educadores dotados de inteligencia artificial entenderán muy rápidamente las fortalezas y debilidades de los estudiantes, identificando las áreas a reforzar y potenciando sus capacidades. Es posible que, en la ciudad del futuro, ni siquiera sean necesarios los colegios “físicos”, puesto que la realidad virtual y aumentada harán innecesario el desplazamiento; los niños aprenderán de manera más rápida y eficaz en sus casas. Esto redundará en beneficio de la calidad del aire y de la congestión de tráfico, mejorando significativamente la calidad de vida de todos.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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