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Lo que el inmobiliario puede aprender de la exploración espacial

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La semana pasada observé anonadado el lanzamiento del Falcon Heavy, un “vehículo espacial súper pesado” desarrollado por SpaceX y diseñado para, en última instancia, colonizar Marte. Un bicharraco de 70 metros de altura y 1.400 toneladas de peso, capaz de transportar una carga útil de 16 toneladas hasta el planeta rojo, o de 4 toneladas hasta Plutón, si así lo deseas. El despegue fue considerado un éxito rotundo, con la salvedad de que la unidad propulsora principal no pudo ser recuperada porque se estrelló en el Atlántico a casi 500 km/h…

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En todo caso, anonadado —“flipado” quizá sea un término más preciso— estaba delante del televisor, viendo el aterrizaje sincronizado de los propulsores laterales —y reutilizables— del cohete que regresaban a tierra desde el espacio. Simple y llanamente, alucinante. No me resisto a mostrarte el vídeo, aunque haya sido reproducido hasta la saciedad en los noticieros de todo el mundo.

Y como colofón, las imágenes del Tesla Roadster, ya en órbita y camino de Marte, a cuyo volante iba sentado un maniquí con traje de astronauta. Tal y como dice Elon Musk, las imágenes del coche con la Tierra al fondo parecen tan falsas, que no hay duda de que son reales.

tesla falcon heavy space

Lo dicho, fantástico. Como amante de la ciencia ficción, todo esto de la colonización de Marte me fascina y sigo muy atentamente esta nueva era de exploración espacial de la que todos estamos disfrutando.

Ahora bien, como soy un ser humano, estoy lleno de contradicciones, y no dejo de preguntarme: ¿no hay suficientes problemas en la Tierra como para andar complicándose la vida a 55 millones de kilómetros de aquí? ¿No estaría mejor invertido el dinero de la exploración espacial en la investigación médica y científica aquí, “en tierra firme”? ¿Realmente tiene sentido colonizar Marte para ser una especie “multi-planeta” y protegernos de “eventos de extinción”, tales como el impacto de un meteorito?

Reconozco que me cuesta conciliar dichas contradicciones, pero sí hay una realidad que me ayuda a aliviar mi mala conciencia: la exploración espacial y el obligado esfuerzo científico que conlleva es una manera de impulsar la innovación aquí en la Tierra. Del mismo modo que la Fórmula 1 —con paragüeras o sin ellas— ha permitido que disfrutemos muchísimos avances en la seguridad activa y pasiva de nuestros vehículos, la colonización de Marte traerá consigo otra serie de innovaciones, algunas de las cuales afectan muy directamente al sector inmobiliario.

Innovaciones de Marte para el sector inmobiliario

Construcciones plegables, hinchables y ultraligeras

La media de temperatura en Marte es de 60 ºC bajo cero. Su atmósfera es 100 veces más fina que la de la Tierra —el 95% es dióxido de carbono— e ininterrumpidamente se producen violentas tormentas de polvo de hierro que cubren todo el planeta y pueden durar meses. Estas tormentas son, de hecho, las más grandes que se conocen en todo el Sistema Solar.

vida en marte construcciones plegables

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Por todas estas razones, los primeros humanos que pisen la superficie tendrán que levantar rápidamente construcciones que les protejan de estas durísimas condiciones. Serán habitáculos plegables, fabricados mediante aluminio y otros compuestos ultraligeros y resistentes a los impactos —como el titanio o el kévlar—, que podrán inflarse hasta alcanzar varios pisos de altura. Una de las pocas ventajas de Marte es que su gravedad es la tercera parte que la de la Tierra, facilitando enormemente la construcción en altura.

Impresión 3D

Otra de las tecnologías que impulsará la exploración espacial será la impresión 3D. Los colonos de Marte no vivirán siempre en habitáculos plegables. Una vez asentados, los “marcianos” imprimirán casas y estructuras completas mediante polímeros compuestos por la propia tierra de Marte. Esto todavía no es posible con la tecnología actual —en ausencia completa de agua—, pero seguro que SpaceX lo habrá resuelto llegado el año… 2022, cuando tienen previsto poner los pies allí. Esto impactará muy directamente en la manera que tenemos de construir casas aquí en la Tierra.

Huelga decir que todos los demás elementos necesarios para “hacer vida” en Marte se imprimirán, tales como muebles, herramientas, prendas de vestir, piezas de recambio y utensilios de todo tipo.

Construcción subterránea

En las smart cities del futuro terrestre, una de las grandes incógnitas es si seremos capaces de dar cobijo a tantísima gente. No olvidemos que llegado el año 2050, casi todos —entre el 70% y el 80% aproximadamente— viviremos en ciudades, y seremos 10.000 millones de almas.

¿Cabremos todos o tendremos que plantearnos la construcción de ciudades subterráneas, desdoblando de esta manera el espacio habitable disponible?

Para la colonización de Marte ya se está barajando la construcción bajo la superficie, aunque por razones muy diferentes. En este caso, se hará para protegerse de las inclemencias meteorológicas y ambientales, particularmente de la radiación. Pero no será suficiente con construir redes de estrechos túneles y búnkeres; también será necesario crear grandes galerías subterráneas, que ofrezcan una sensación de amplitud suficiente. De las innovaciones que se produzcan en el campo de la excavación y tunelación —empleando herramientas fabricadas con impresoras 3D— tendremos también mucho que aprender.

Gestión del agua (y otros residuos)

Sin ambages; los primeros colonos marcianos tendrán que beber su propia orina, una vez haya sido debidamente purificada y filtrada, por la sencilla razón de que en Marte el agua es tremendamente escasa.

La semana pasada hacía alusión —precisamente— a cómo el grafeno podría servir para este menester. En todo caso, cualquier innovación que ayude a optimizar el consumo y la gestión del agua, tendrá un impacto positivo en el sector inmobiliario. Cada vez somos más en el mundo, y todos queremos vivir en grandes ciudades, circunstancia que sólo será factible si somos capaces de crecer de manera sostenible y haciendo el uso más eficiente posible de los recursos naturales.

Por si no lo has entendido todavía, gracias a que los colonos de Marte beberán su propia orina, tú también podrás disfrutar es este lujo cuando el agua escasee en la Tierra.

En definitiva y como conclusión, el sector inmobiliario tiene una lección primordial que aprender de la exploración espacial y eventual colonización de Marte; a construir y vivir en entornos de escasez, en los que se maximizan los pocos recursos de los que se dispone y en los que se minimizan los desechos y el impacto sobre el medioambiente.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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