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4 herramientas PropTech futuristas que quizá no conocías

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Aunque he incluido la palabra “futurista” en el título de este artículo, voy a procurar ceñirme a lo que sea física y económicamente viable —en el corto plazo— para propietarios de oficinas y promotores de vivienda. Por este motivo, no haré alusión a la teletransportación, ni a la colonización de Marte. Me ceñiré a los designios de lo cotidiano, aunque sí realizaré alguna predicción de hacia dónde avanzamos en lo que se refiere a la innovación inmobiliaria.

Desde mi punto de vista, y siempre intentando ponerme en los zapatos del ofertante —el que vende o alquila—, es primordial que los inmuebles sean visibles, atractivos, habitables, funcionales, económicos y flexibles.

Ocupar una oficina no debe ser una carga para el usuario, sino que el espacio debe ser una plataforma que facilite la vida y el trabajo a las personas que lo ocupan, y su disponibilidad debe ser —en la medida de lo posible— inmediata.

Por ejemplo, no es aceptable que, desde el momento que una empresa busca oficinas en el mercado, hasta que consigue iniciar operaciones en ella, transcurra un plazo de entre 3 y 6 meses. ¿Tanto tiempo invertido —perdido, más bien— en buscar, negociar y acondicionar los espacios? ¿Tanto dinero hay que pagar por acondicionar y amueblar una oficina?

Tampoco tiene sentido que los usuarios estén tan desconectados de los espacios, sin que existan flujos de información entre los edificios y las personas que los ocupan. Si no se tiende este puente entre los espacios y los usuarios, se estará desaprovechando una grandísima oportunidad para ambas partes.

Y nadie puede negar que la burocracia que conlleva la compra de una vivienda sea totalmente anacrónica. El soporte principal sigue siendo el papel, y los compradores también recorren una larga peregrinación burocrática desde que se lanzan a buscar un hogar, hasta que aterrizan felizmente en él.

Y ni mucho menos es admisible la falta de consenso entre las fuentes del mercado relativa a los precios de los inmuebles. ¿Cómo puede ser que la información ofrecida por unos y otros sea tan diferente? ¿Por qué no existe más transparencia sobre la metodología seguida por parte de los diferentes portales, empresas e instituciones? ¿Por qué hay que hacer periodismo de investigación para saber si la vivienda sube o baja, si es mejor comprar o alquilar, o si hay burbuja de los precios?

Si has estado un poco atento a las publicaciones de PropTech Lab, ya conoces las tecnologías que pondrán fin a toda esta ristra de problemas. Blockchain traerá la trasparencia y eliminará la burocracia, IoT conectará inmuebles y usuarios, el SPaaS —Space as a Service— flexibilizará el uso que se hace de los inmuebles y el Big Data permitirá una correcta digestión y tratamiento de todos los datos que se produzcan en el inmobiliario del futuro.

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Pero todo esto ya te lo sabes, y tú has venido aquí para averiguar cuáles son las herramientas PropTech que no conoces.

Las herramientas PropTech que quizá no conozcas

1.- Los sensores pasivos de nuestras emisiones de C02

Y no me refiero a las emisiones de C02 de nuestros coches, sino a las de los seres humanos. Según Poppy Crum, científica jefe de Dolby Labs —los de los cines— y neurofisióloga de profesión, el nivel de C02 que emitimos varía en función de nuestras emociones. Aplicado al mundo del cine, Dolby está desarrollando tecnología que permite detectar las emociones de una sala de espectadores, en función de cuánto y cómo emiten C02. Esto les ayudará a saber qué partes de una película gustas más o menos, ante qué escenas el público reacciona mejor, etc.

herramientas proptech futuristas 3

Fuente: Bret Hartman/TED

Ahora imagina esta tecnología llevada al mundo del PropTech. No es difícil imaginar un edificio o una casa que sepa leer las emociones de las personas que lo ocupan, y que adapte la iluminación, la climatización o incluso el hilo musical en consonancia. No hará falta que lleves un wearable, ni que utilices un dispositivo móvil para comunicarte con el espacio que ocupas; el espacio te estará “leyendo” constantemente, siempre atento a tus necesidades emocionales, incluso cuando estés en la ducha…

2.- La “telequinesis” de Alter Ego

Alter Ego es un artilugio —desarrollado por el MIT— que te sujetas a la cara y mandíbula, y que lee tu pensamiento. Bueno, no lee tu pensamiento en el sentido literal, sino que es capaz de registrar las señales neuromusculares que emitimos cuando tenemos intención de hablar. Mediante esta tecnología, el usuario dice las palabras en su cabeza, y Alter Ego es capaz de leer las señales. Esto permite controlar e interactuar con cualquier dispositivo, en completo silencio, y recibir también feedback sonoro mediante auriculares craneales.

Trasladada la tecnología de Alter Ego al workplace, tendremos espacios de trabajo mucho más silenciosos y relajados. No habrá ruido de teclados siendo aporreados, y podremos controlar todos los elementos de nuestro alrededor con el pensamiento. En nuestras viviendas, jamás tendremos que movernos del sofá, porque ni siquiera tendremos que levantarnos para buscar el mando a distancia de la televisión; cambiaremos de canal con la mente…

En todo caso, espero que el producto final sea más discreto que el prototipo.

3.- Las plataformas de desarrollo, innovación y colaboración

No me refiero aquí a las plataformas tecnológicas, como Twitter, LinkedIn o Airbnb, sino a las plataformas de desarrollo e innovación, como la que emplea VW. El fabricante de coches alemán desarrolla sus vehículos —de la misma categoría— sobre una misma plataforma, de tal manera que muchos elementos son comunes para diferentes modelos, versiones y marcas. Esto permite un gran ahorro en costes, porque el Seat Ibiza y el VW son, en esencia, el mismo coche, así como el Seat León y el VW Golf.

En el futuro, cuando el sector de la construcción se industrialice y construyamos los edificios por módulos, también se podrán compartir determinados elementos comunes —producidos en fábrica— para todo tipo de viviendas y oficinas, reduciendo drásticamente los costes y minimizando la duración de los trabajos a pie de obra. Y sí, esto es puro PropTech.

blocworc

Existe otro tipo de plataformas inmobiliarias, de intercambio de tecnología, conocimiento y clientes, conformadas por empresas locales que se unen para competir en el ámbito internacional contra operadores e intermediarios de alcance global. Tal es el caso de blocworc.com, plataforma blockchain para propietarios de oficinas y que ya abordé aquí hace escasas semanas.

Ir al artículo: Blocworc, ¿antídoto definitivo a WeWork?

4.- Los robots

Sí, ya sé que está muy manido el término de los robots y la inteligencia artificial… pero permite que me explique.

El otro día supe de un servicer que empleaba una técnica bastante eficaz para enseñar inmuebles: todos los clientes potenciales interesados en una determinada vivienda podían conectarse online a una transmisión en streaming del tour realizado por un comercial, de carne y hueso, que se movía a través del inmueble siguiendo las instrucciones y peticiones de los usuarios. El comercial grababa desde un iPad, y los clientes no necesitaban desplazarse para realizar su primera inspección.

¿Cuánto vamos a tardar en colocar pequeños robots —como los robots aspiradores— dotados de una pequeña cámara, que se puedan controlar remotamente desde cualquier dispositivo? Un auténtico ejército de robots de bajo coste y mínimo mantenimiento, trabajando para las inmobiliarias y que gamificarán la búsqueda de vivienda, convirtiendo esta parte del proceso en algo divertido.

¿Por qué pagar a un comercial para abrir y cerrar la puerta, si tengo un robot dentro de la casa u oficina trabajando 24/7 todos los días del año?

¿Y por qué no existe ya una startup haciendo esto?

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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