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¿Un cencerro para medir la calidad del aire interior?

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Bien, de acuerdo, aceptado: nuestras ciudades están cada vez más contaminadas. Las autoridades de tráfico de las principales ciudades del mundo empiezan a ponderar medidas drásticas de reducción de la contaminación, muchas de las cuales pasan por una restricción bastante agresiva de la circulación en los núcleos urbanos. El Ayuntamiento de Madrid, sin ir más lejos, ha anunciado el cierre al tráfico del centro para no residentes, a partir de 2018; eso es dentro de… 3 meses, ¿no?

Paralelamente se empiezan también a impulsar medidas para cercar el coto de los vehículos con mecánica diésel, en favor de los coches con sistemas de propulsión menos perniciosos para nuestra salud. Todo ello en pos de un aire exterior menos tóxico y más respirable.

Bien, todo esto está muy bien. Por fin hemos adquirido cierta conciencia sobre la calidad del aire exterior, un paso fundamental si —entre todos— aspiramos a limpiarlo.

Y ahora dime, ¿cuánto tiempo del día pasas en el exterior? Seguramente poco, ¿verdad? Lo más probable es que pases más del 90% del tiempo bajo techo, repartido a partes —más o menos— iguales entre tu casa y la oficina, dependiendo de la suerte que tengas.

Ir a nuestro artículo sobre “las peleas por el aire acondicionado”

¿Y cómo es la calidad del aire interior de tu oficina? ¿Cómo se impide que el aire contaminado del exterior se cuele por los conductos de ventilación del edificio? ¿Hay filtros o sensores para avisar si se alcanzan límites peligrosos de sustancias contaminantes? Del mismo modo que los gobernantes de tu ciudad persiguen iniciativas para combatir la contaminación exterior, ¿quién se ocupa de hacer lo propio en los espacios interiores? ¿Quién vela por la salud pulmonar de los inquilinos de los edificios de oficinas?

Estoy seguro de que la calidad del aire interior es una prioridad de muchos propietarios, facility managers y grandes usuarios de edificios de oficinas, que además saben armarse de la necesaria tecnología para procurar ambientes de trabajo limpios y puros. Existen muchas soluciones, aplicaciones y sensores que ayudan a medir y controlar todas las variables que determinan la calidad del aire. Los sistemas de ventilación modernos se configuran priorizando este tipo de cuestiones, del mismo modo que la arquitectura corporativa contemporánea y diseño interior de oficinas se realiza tomando en consideración la correcta circulación y renovación del aire.

flow plume labs calidad aire interior oficinas

Calidad del aire interior; ¿se hace lo suficiente?

Pero no puedo evitar preguntarme si se hace lo suficiente, teniendo en cuenta que el usuario final de la oficina —el oficinista— no dispone de ninguna información sobre el aire que respira durante 10.000 horas todos los años…

Ésta es quizá la pieza que falta para que los edificios de oficinas mejoren definitivamente la calidad de su aire interior. Si los usuarios de los espacios supieran —en tiempo real— cuando hay partículas en suspensión nocivas para su salud, o que se han rebasado determinados límites, propietarios y gestores se sentirían más motivados a implementar las medidas correctoras necesarias.

Y esto nos lleva a la foto que ilustra el artículo; el Flow —así se llama este aparatito con forma de cencerro—, desarrollado por Plume Labs, mide la calidad del aire interior, mira tú por dónde… Es un dispositivo móvil que, conectado vía bluetooth con tu smartphone, te brinda información muy precisa sobre el aire que estás respirando. Funciona tanto en interiores como en exteriores, algo muy útil si vives en una ciudad con altos niveles de contaminación.

Las variables que monitoriza con las partículas en suspensión PM2.5 —las de tamaño inferior a 2,5 micras—, dióxido de nitrógeno, ozono, compuesto orgánicos volátiles, temperatura y humedad.

Puedes llevar el Flow sujeto a la mochila, el bolso o la bici. Además de toda la información que te ofrece a través de su app, el propio dispositivo cuenta con unas luces LED en su lateral, para avisarte del nivel de contaminación al que has estado expuesto durante las últimas 12 horas.

Interesante, ¿verdad? Ahora ya tienes manera de saber si es un buen momento para salir a correr o si debes esperar a que baje el nivel de contaminación. Y también puedes decidir si ir o no a la oficina conocer de primera mano la calidad del aire interior de la oficina en la que trabajas, para quejarte o reclamar cuando corresponda.

Bueno, quizá tengas que esperar un poco; aunque ya se aceptan pedidos de Flow, tendrás que esperar hasta junio de 2018 para colgarte el cencerro…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional. Jorge también es autor de "Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid" y de "Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural"
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