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Esto paga Zara de alquiler en cada una de sus tiendas en todo el mundo

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He de suponer que si has clicado en el enlace de este artículo, te interesa saber cuánto paga Zara de alquiler en cada uno de los locales que ocupa por todo el mundo.

¿Verdad que estaría bien poder acceder a una base de datos —internacional, puestos a soñar—, en la pudiéramos buscar por inquilino, o por propietario, o por calle, o por inmueble, y conocer los precios reales que se estuvieran pagando en un determinado momento?

Y no solamente esto; ¿qué tal si además de conocer los precios actuales, fuera posible consultar el histórico de precios, de tal manera que pudieran detectarse fácilmente las tendencias en las diferentes calles, zonas, ciudades o mercados?

Es decir, que hubiera transparencia TOTAL, y no solamente en los locales comerciales a pie de calle y en centros comerciales, sino también en edificios de oficinas. Que cualquiera pudiera consultar —puestos a pedir…— los vencimientos de los contratos, permitiendo conocer no solamente la oferta actual de inmuebles, sino también la oferta futura.

Pero no, resulta que en el mundo —inmobiliario— en el que vivimos, lo que se manejan son, primordialmente, precios de oferta. Una cosa es el precio al que los inmuebles se ofertan y comercializan, y otra bien diferente es el precio de cierre que se acuerda, tras la correspondiente negociación entre arrendador y arrendatario. Si uno quiere conocer los niveles de arrendamiento reales —los de cierre—, ha de fiarse de lo que le dicen los diferentes intermediarios y portales inmobiliarios en sus informes de mercado.

En más de una ocasión he suscitado este tema con propietarios de oficinas y centros comerciales, y la mayoría de ellos se resiste a tal nivel de transparencia. Las respuestas típicas son: “A mí no me interesa que un inquilino sepa que le estoy cobrando más que al vecino” o “cada local de mi centro comercial es diferente y por este motivo se alquilan a precios diferentes, pero esto no lo entienden todos los inquilinos”. Otra respuesta bastante habitual es que “los contratos de arrendamiento son privados y que, como tal, ha de respetarse la confidencialidad de su contenido”.

De acuerdo, el inquilino de un edificio de oficinas o un centro comercial no tiene por qué saber qué pagan sus vecinos, ¿pero existe algún motivo por el que no deba saberlo? ¿Qué es lo que se quiere ocultar? ¿No sería mejor que todos supiéramos los precios de las cosas —las cosas inmobiliarias, se entiende— para que pudiéramos tomar las mejores decisiones? ¿No sería más justo?

Imaginemos por un momento las comunidades de propietarios de los inmuebles, en las que cada propietario participa de los gastos comunes en función de la superficie que ocupa. La cuota de cada propietario se establece mediante un criterio completamente objetivo y no está sujeta a negociación. ¿Sería justo que un propietario —que ocupara más superficie que los demás— utilizara su peso específico dentro del inmueble para negociar una cuota más baja? Desde luego que no sería justo, y la manera de evitar esto es con transparencia: todos los propietarios conocen las cuotas que pagan los demás, porque así se refleja en las actas y cuentas de la comunidad. No hay trampa posible, ni trato de favor, ni subjetividad.

Está claro que los arrendamientos funcionan de manera diferente, por la sencilla razón de que suben y bajan a lo largo del tiempo en función de muchas variables, y ésta es una de las principales justificaciones de que se cobren precios diferentes a inquilinos diferentes.

De acuerdo, si ésta es la justificación —y es una justificación muy razonable—, ¿por qué no informar de los precios? En un mercado con precios de alquiler al alza, el inquilino de un edificio de oficinas que acaba de firmar un acuerdo de arrendamiento comprobará que su precio es superior al de los inquilinos anteriores… pero también podrá comprobar que dichos inquilinos entraron en el inmueble cuando los precios de mercado eran inferiores, por lo que no tendrá motivo de queja.

Dos empresas que apuestan por la transparencia

Hay dos empresas que, mediante el uso de blockchain, pretenden dotar de transparencia a los mercados de oficinas y locales comerciales respectivamente.

1.- KnotelKoin

La primera de ellas es Knotel, empresa de la que ya te he hablado aquí en PropTech Lab. Knotel pretende competir con WeWork, ofreciendo soluciones de espacio flexible a medianas y grandes empresas, y recientemente ha lanzado el concepto KnotelKoin: una red blockchain sobre la que registrar todas las disponibilidades —los listings— de oficinas, así como sobre la que realizar transacciones de alquiler, con su criptomoneda correspondiente.

knotelkoin

KnotelKoin responderá a todas las inquietudes que he planteado a lo largo de este artículo; transparencia total para los mercados de oficinas…

Ir al artículo: ¿A quien está espiando WeWork y por qué?
Ir al artículo: ¿Qué son los tokens y las ICO’s y por qué deben importarte?
Ir al artículo: ¿Tokenizar inmuebles o tokenizar inmobiliarias?

2.- eLocations

La segunda es una startup suiza llamada eLocations, que aspira a hacer lo propio, en este caso en el mercado de retail. Esta compañía, cuya plataforma ya agrega información de locales comerciales disponibles en más de 500 ciudades de todo el mundo, realizará una ICO —oferta inicial de criptomoneda— en verano de 2018 y empleará tecnología blockchain para el registro de listings, permitiendo la realización de transacciones —arrendamientos en este caso— mediante contratos inteligentes.

elocations

 

Por último, ofrecerte una disculpa, porque no he podido decirte cuánto paga Zara en cada uno de los locales que ocupa en todo el mundo, pero dame tiempo…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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