PropTech Lab

Lo siento, pero no existe un ecosistema PropTech, aunque lo parezca.

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Llevo unos días revisando los diferentes “mapas PropTech” que existen en cada país y mercado inmobiliario. La mayoría de estos mapas consiste en una amalgama de logotipos de empresas distribuidos —con mayor o menor gracia— en función de su categoría o ámbito de actuación, y que mes a mes van creciendo de tamaño conforme se unen más startups al rebaño, con perdón de la expresión.

En ninguno de los mapas que he visto, los logos son ejecutables, ni se ofrece información más allá de la categorización de las diferentes empresas que lo conforman. Estos documentos, sin dejar de ser un buen recurso gráfico para ilustrar el “tamaño” del PropTech, no son de mucha más utilidad. Y es lógico que todo aquél que lidera una startup quiera figurar en el mapa, aunque solamente sea para satisfacer su necesidad de afiliación y pertenencia al grupo y, de paso, ganar algo de visibilidad. Nada que objetar.

¿Cuál es la utilidad de un mapa PropTech?

Ahora bien, la utilidad de los mapas PropTech es un reflejo bastante fiel de lo que ocurre en la vida real entre las empresas inmobiliarias en general, y las startups PropTech en particular. Aunque exista mucha cordialidad y cortesía en los diferentes —y demasiados…— eventos y conferencias PropTech en las que nos encontramos, la triste realidad es que hay poca —o ninguna— colaboración entre unos y otros.

Cada empresa —de manera muy legítima— quiere destacar su marca e imponer su tecnología por encima de las demás, esperando que su modelo de negocio se convierta en el estándar o protocolo en su ámbito tecnológico correspondiente. Tampoco se producen —salvo contadas excepciones— alianzas entre unos ámbitos y otros del PropTech, a pesar de que el big data, el IoT, la realidad virtual y el blockchain, deberán confluir irremediablemente en soluciones integradoras y transversales que beberán —necesariamente— de muchas y variadas fuentes tecnológicas.

Otra palabra que se usa muy alegremente en el PropTech es el de la innovación. Sí, cada vez hay más startups, y es cierto que los mapas crecen en tamaño mes a mes, pero casi todas estas empresas innovadoras, hacen “más de lo mismo”, copiando modelos e ideas pre-existentes, que a su vez son ideas importadas de otros países y adaptadas o traducidas al mercado local o cultura que corresponda. Digo yo que innovar debiera ser hacer las cosas de manera diferente o contraria a los demás, ¿no?

Y por último está el manoseado término de la disrupción. Disrupción, que se define como la “rotura o interrupción brusca de algo”, aterrizada en el inmobiliario toma la forma de empresas como Airbnb, WeWork o Propy y que, literalmente, están cambiado las reglas del juego del mercado inmobiliario. Pero PropTech no es sinónimo de disrupción, ¡ni mucho menos! PropTech es una palabra a la que se está aferrando un sector —el inmobiliario— que estaba muy necesitado de innovación, pero que a la vez se caracteriza por ser muy resistente al cambio. Y mal que nos pese, las startups más disruptivas e innovadoras no nos las vamos a encontrar en un evento, ni en un mapa, porque probablemente estarán muy ocupadas trabajando en algún garaje o sótano.

Pero hay un rayito de esperanza para el PropTech, siempre y cuando aprendamos a pensar más como un ecosistema, o como una plataforma. Me explico.

¿Cómo funciona un ecosistema?

La tienda de aplicaciones de Apple es un ecosistema, en el que existe un estándar predeterminado al que se atienen todos los desarrolladores de apps. Esto invita a la innovación y al desarrollo de soluciones en todos los ámbitos tecnológicos, puesto que existe un protocolo técnico predefinido y un canal de distribución mediante el que llegar fácil y rápidamente al gran público. Para que nos entendamos, los desarrolladores saben cuál es el camino, por lo que pueden concentrarse en producir “vehículos” para circular por dicho camino. Las autopistas ya están construidas, y solamente tienen que preocuparse de construir el mejor coche para viajar por ellas.

¿Qué nos ocurre en el inmobiliario? Simple y llanamente, que no hay un estándar. No están construidas las autopistas, obligando a las empresas a construir sus propios caminos, para sobre dichos caminos desarrollar sus soluciones tecnológicas correspondientes, mediante prueba y error.

Las empresas proveedoras de realidad virtual —por ejemplo— emplean tecnologías diferentes, en plataformas que no hablan el mismo idioma y que están desconectadas entre sí. ¿Cuál de todas ellas conseguirá imponer su criterio? Desde el punto de vista del cliente o usuario final, ¿en cuál hay que invertir? Ya hice alusión a esta problemática en un artículo previo, relativo a la inexistencia de un protocolo común de realidad virtual que la hiciera más atractiva y accesible.

Ir al artículo: El gran obstáculo de la realidad virtual inmobiliaria

En el campo del big data, tampoco es fácil saber a qué caballo apostar. Tratándose de una especialidad tan nueva —aunque no tan nueva como muchos creen— y tan ligada a los avances en computación, inteligencia artificial y machine learning, se podría decir que la tecnología se encuentra en eclosión y que estamos muy lejos de llegar a protocolos comunes y “autopistas”.

¿Entonces?

Personalmente, considero que la clave va a estar en blockchain, porque es la única solución capaz de ofrecer una autopista vertebradora sobre la que construir todo lo demás. ¿Por qué?

  • Porque las transacciones inmobiliarias y los registros de titularidad se tendrán que —eventualmente— articular sobre estructuras distribuidas de información, en lugar de hacerlo en silos independientes. Por transparencia, por coste, por rapidez, por seguridad y por eficiencia.
  • Porque los activos digitales y gemelos virtuales del creciente universo IoT necesitarán un lugar —una red blockchain— en el que alojarse, que les permita operar de manera inteligente, añadiendo valor en todas las fases del ciclo de vida de los inmuebles, a diseñadores, arquitectos, constructores, inversores, usuarios y gestores.
Ir al artículo: ¿Tu edificio todavía no tiene gemelo virtual?
  • Porque serán los smart contracts los que verdaderamente traigan consigo la auténtica explosión de la eficiencia, cambiando la manera en la que nos relacionamos entre nosotros, con nuestro entorno y con el creciente universo de máquinas y robots que nos acecha a la vuelta de la esquina.

Y curiosamente, a pesar de todo lo anterior, ni en los mapas PropTech, ni en los eventos, vemos startups de blockchain inmobiliario; ¿será porque efectivamente están demasiado ocupadas trabajando en algún sótano?

Al tiempo.

Pero si te gustan los mapas, aquí tienes uno interactivo, de mi propia cosecha, en el que puedes acceder a los mapas locales de los mercados más relevantes del mundo. Lo iré poblando de más información, conforme vaya teniendo acceso a ella.

*Lo verás mucho mejor en un ordenador.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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