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Wellness sí, ¿pero conciliación no?

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¿Wellness sí pero conciliación no?.- La semana pasada El Mundo dedicaba un artículo* —o publirreportaje— a la certificación Well, en el que se explicaba como una consultora inmobiliaria presume de contar con “la oficina más saludable de España”, gracias a la consecución de este “sello del bienestar” que tanto se ha puesto de moda en tiempos recientes.

La consultora en cuestión —CBRE, para sus oficinas de Madrid— se ha ajustado rigurosamente a los cánones que impone el International Well Building Institute, relativos a la calidad del aire y consumo de agua, la iluminación, la nutrición, la forma física, el confort y la salud mental de los empleados. Es un ejemplo “de libro” de lo que, sobre el papel, debe ser un espacio de trabajo que favorezca el bienestar de sus ocupantes. Sus empleados ahora disfrutan de comida sana, mesas regulables en altura, taburetes con pedales, barbacoa y musgo sintético en las paredes, entre otros aditamentos y adornos.

Entendemos que, al igual que en las grandes pasarelas de la moda internacional, sobre las que pasean modelos con vestidos imposibles cuyo único propósito es el de marcar tendencias, CBRE ha querido convertir su oficina en un escaparate, para mostrar TODO lo que se puede hacer en un entorno Well, independientemente de que sea práctico o razonable embotellar todas las soluciones —incluyendo un grifo de cerveza— bajo un mismo techo.

El artículo de El Mundo está escrito con cierta sorna —o por lo menos eso parece— y los comentarios de los lectores en su parte inferior no tienen desperdicio y deben invitar a la reflexión. ¿Por qué? Pues porque, ciertamente, el término “conciliación” brilla por su ausencia en el texto.

Nos hemos fijado también en la página oficial del International Well Building Institute y, aunque se anuncia que “la gente es lo primero” —una afirmación muy loable—, seguidamente se indica que el wellness es “la próxima industria del trillón de dólares” … Nos preguntamos si no existe algún tipo de contradicción entre ambas afirmaciones.

[Aquí puedes ver nuestro artículo sobre wellness en edificios inteligentes]

Porque la certificación Well parte de una premisa: dado que vamos a pasar la mayor parte del tiempo en la oficina, los espacios deben acomodarse lo máximo posible a sus usuarios. Se debe promover la salud y el bienestar de las personas durante sus sempiternas jornadas, como herramienta de promoción de su felicidad y, por ende, de su productividad. Pero Well tampoco menciona la palabra “conciliación” en ningún apartado de su página web.

A pesar de ello, consideramos que la certificación Well es un paso en la buena dirección. Los edificios de oficinas no deben ser sólo instrumentos financieros para sus propietarios e inversores, sino también máquinas de satisfacción para sus inquilinos. Nunca debe perderse de vista el mejor interés del usuario final de una oficina.

Ahora bien, por mucho musgo artificial que coloquemos sobre las paredes, las personas normales quisiéramos poder pasar menos tiempo en la oficina. En circunstancias normales, las barbacoas preferimos hacerlas con nuestros amigos y familiares, y no necesariamente con nuestros compañeros de trabajo con formato y horario pre-establecido.

conciliación y wellness en oficinas

El wellness, “la industria del trillón de dólares”…

¿La conciliación es “conciliable” con el Wellness? ¿Qué papel juega la tecnología?

Está demostrado que sólo somos productivos durante aproximadamente tres horas del día que pasamos en la oficina. El resto del tiempo lo invertimos apagando diferentes fuegos, navegando por internet, fumando, tomando café, lidiando con burocracia, atendiendo reuniones redundantes, sorteando obstáculos administrativos, yendo y viniendo, sufriendo atascos, peleándonos con la fotocopiadora o dando un paseo para consumir la hora —o dos horas— de la comida que la empresa nos exige utilizar. Y a pesar de esta realidad insoslayable, no parecen hacerse grandes esfuerzos por alejar a los empleados del espacio físico de las empresas. Las organizaciones hacen lo posible por mejorar el bienestar de sus empleados, siempre y cuando permanezcan en la oficina.

Se están haciendo algunos progresos en este sentido, pero dependiendo mucho del país en el que trabajes, la duración de tu jornada tendrá mucho más que ver con anacrónicos factores culturales que con aspectos relativos a la productividad o la funcionalidad.

En España, sin ir más lejos, una jornada típica de oficina se extiende desde las 9am hasta las 7pm. Lo habitual es tomarse dos horas —obligadas— para el descanso de la comida y no está bien visto marcharse a casa antes de la hora establecida, independientemente de si has consumido las dos horas de la comida.

En el sector inmobiliario, dado su inherente carácter comercial, el problema se agrava todavía más si cabe, porque “siempre hay que estar disponible” para los clientes y uno no siempre puede irse a casa y olvidarse del teléfono móvil.

Pero conciliar no significa trabajar menos intensamente, o trabajar menos horas. La conciliación apunta a que trabajemos mejor, con más flexibilidad y autonomía para operar durante nuestros momentos de mayor productividad, sin distracciones innecesarias, desde donde queramos y cuando queramos.

Lo mejor de todo es que la tecnología ya permite una mayor conciliación, y lo permite desde hace años. Todos nuestros dispositivos son móviles e inalámbricos. Podemos consultar cualquier archivo o documento de la empresa porque casi todo ya está en la nube. Se nos puede localizar en todo momento y, sencillamente, no tenemos escapatoria. Para cualquier empresa es muy fácil supervisar el trabajo y rendimiento de sus empleados, incluso cuando el trabajo es remoto.

¿No tendría sentido relajar los arcaicos horarios de 9 a 7 y empezar a pensar —de verdad— en el bienestar, el wellness, la comodidad y la felicidad de los empleados?

¿No debería incorporar el International Well Building Institute un apartado o “chapter” que cubriera la conciliación? Sería una herramienta fabulosa de atracción y retención de talento, particularmente del talento que viene, no tan amigo de las estructuras encorsetadas y estrictos horarios.

Algunos dicen que, en el futuro, el único motivo por el que tengamos oficinas será por el aspecto social, pero hasta que ese momento llegue, se va a producir una transición que será más o menos dolorosa en función de la voluntad de las empresas.

Compañías como CBRE podrían predicar con el ejemplo y, además de “vender” wellness, vender un poquito más de conciliación. Porque la conciliación es contagiosa y buena para todos.

A título personal, el grifo de cerveza no me parece tan mala idea…

*Aquí puedes ver el artículo de El Mundo al que hacemos referencia en este artículo

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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