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¿Qué es Bluetooth Mesh y cuál es su uso en smart buildings?

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Todos sabemos lo que es la tecnología Bluetooth, ¿verdad? El Bluetooth es eso que conecta mágicamente nuestro teclado inalámbrico con el ordenador, o nuestros auriculares inalámbricos con el móvil, o nuestro portátil con nuestro teléfono, y así sucesivamente… Son muchas las aplicaciones del Bluetooth, y aunque se trata de una tecnología veterana y bastante robusta, adolece de dos limitaciones fundamentales: sólo sirve para comunicaciones de corto alcance —típicamente, para distancias inferiores a 10 metros— y su velocidad de transmisión de datos es baja —del orden de 1MB por segundo—.

A pesar de las limitaciones, el Bluetooth sigue muy presente en nuestras vidas, rivalizando en ciertos aspectos con el Internet de las Cosas. Por ejemplo, en un artículo anterior escribíamos sobre los beacons instalados en el aeropuerto de Gatwick en Inglaterra, empleados para el geoposicionamiento interior de los edificios. Gracias a esta red de 2.200 beacons o balizas Bluetooth, además de la navegación interior mediante indicaciones con realidad aumentada, el aeropuerto sabe dónde están los usuarios y viajeros en todo momento, posibilitando la emisión de avisos y anuncios basados en su localización.

Ir a nuestro artículo sobre los beacons de Gatwick

Y aquí está la clave del Bluetooth; cuando muchos dispositivos trabajan conjuntamente, pueden formar una inmensa red, una “Bluetooth Mesh” —mesh = red—, permitiendo su interconexión sin tener que recurrir al WiFi. La gracia reside en que, a pesar de que un dispositivo aislado de Bluetooth tenga un alcance de 10 metros, si lo conectas con un segundo dispositivo, amplias el alcance otros 10 metros, y si conectas un tercero, otros 10 metros. Y así sucesivamente.

Esto quiere decir que si en un edificio construyes una Bluetooth Mesh —una red de múltiples dispositivos Bluetooth— compuesta por bombillas inteligentes, podrías encender y apagar cualquiera de las bombillas, empleando tu teléfono móvil, sin limitaciones de alcance. Tu teléfono se comunicaría con el dispositivo más cercano y transmitiría la orden a través de la Bluetooth Mesh hasta llegar a la bombilla correspondiente.

bluetooth mesh principal

Ejemplo de un beacon de la marca Tile, de aplicación doméstica

Bluetooth Mesh; ¿hace falta internet en smart buildings?

Y no olvides que, hasta aquí, no has necesitado recurrir a internet. Mediante un sistema como éste, tendrías un sistema de iluminación inteligente —salvando las distancias— para tu edificio, sin haber recurrido al internet de las cosas. Porque el Bluetooth, por si no lo tenías claro —entendemos que sí—, no funciona con internet, sino con ondas de radio…

Ir a nuestro artículo sobre IoT en edificios de oficinas

Ahora demos un paso más en nuestro ejemplo. Dado que podemos accionar las luces de nuestra Bluetooth Mesh desde el teléfono móvil, y dado que el edificio también sabe dónde estamos en cada momento —recuerda el uso de los beacons en Gatwick—, la iluminación se puede usar para guiarnos a través de un edificio. Las luces de un determinado pasillo o zona se podrían iluminar, apagando el resto, para mostrarnos el camino a seguir. Esto podría ser de especial interés en casos de emergencia y evacuación, por ejemplo.

Y si el edificio sabe dónde estamos nosotros gracias a la Bluetooth Mesh, también podría localizar todo tipo de elementos inanimados, como las camas en un hospital, o los proyectores en una oficina. Recordemos que los beacons son elementos muy portátiles, que se pueden insertar o adherir en cualquier parte. De hecho, existen desde hace tiempo aplicaciones en el mercado para localizar las llaves de casa, o para encontrar la maleta en un aeropuerto, que se aprovechan de la robustez y ligereza de los beacons.

Una vez que dispones de una Bluetooth Mesh controlando la iluminación de un edificio de oficinas —por ejemplo—, puedes usar la misma red para transmitir más información, como la relativa a la humedad y temperatura de los diferentes ambientes. O las vibraciones de las máquinas y los equipos. Es decir, puedes adentrarte en el terreno del mantenimiento preventivo, sin haber recurrido a internet. Ni siquiera necesitarías un hub central o “cerebro” en tu edificio, puesto que todo podrías hacerlo desde tu teléfono móvil o tableta.

Ahora bien, sí existe una limitación, y es una limitación de importancia. Aunque la red de sensores Bluetooth tenga alcance suficiente para controlar todas las luces de un edificio, este alcance exige que te conectes —por lo menos— a uno de los dispositivos de la red. Si quieres encender la luz del mirador situado en la azotea del edificio, puedes hacerlo remotamente, desde el atrio de entrada, conectándote a la Bluetooth Mesh, sin necesidad de estar a 10 metros del mirador. Pero no podrás hacerlo desde otro lugar más lejano; no podrás hacerlo desde tu casa, por ejemplo.

¿Cuál es el camino entonces? ¿Internet de las cosas, Bluetooth Mesh, o ambas? La lógica dicta que, durante un tiempo, ambas tecnologías convivirán, porque cada una cuenta con ventajas e inconvenientes. Existirán casos en los que no se pueda depender de internet para el sostenimiento de ciertas funciones —navegación, localización y control interior—, y que la conexión con la red sea menos prioritaria. Pero habrá casos alternativos en los que se precise que el edificio esté conectado a una red mayor, junto con otros edificios inteligentes, para facilitar —por ejemplo— la gestión y administración remota.

En definitiva, si has de quedarte con un mensaje, quédate con éste: el Bluetooth sigue vivito y coleando.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional. Jorge también es autor de "Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid" y de "Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural"
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