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¿Puede ser blocworc el antídoto definitivo a WeWork?

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Propietarios de edificios de oficinas de todo el mundo se lo están preguntando; ¿qué hacer frente al tsunami del coworking? ¿Cómo combatir la tendencia liderada por empresas como WeWork? ¿De verdad se va a imponer el REaaS —real estate as a service— como modelo de funcionamiento en el segmento de las oficinas?

Por suerte o por desgracia, todo apunta a que sí, y los propietarios de edificios con presencia local, de alcance limitado a sus correspondientes mercados, tienen poco —o nada— que hacer en esta nueva guerra. Las compañías demandantes de espacio ya no quieren ser consideradas inquilinas, sino consumidoras y/receptoras de una serie de servicios relacionados con el espacio, circunstancia para la que los propietarios de los edificios no están preparados ni predispuestos.

Ir al artículo: ¿En qué gastan tanto dinero los locos de WeWork?

El problema al que se enfrentan los propietarios es doble:

1.- Por un lado, el gigante WeWork ya está presente en más de sesenta ciudades de todo el mundo. Cierto es que un tercio de sus centros están en suelo estadounidense, pero la empresa está ampliando muy rápidamente su presencia mundial con arrendamientos muy significativos —y llamativos— en localizaciones de primera línea en los principales mercados. Esto quiere decir que WeWork puede dar una respuesta global a empresas multinacionales con necesidades de espacio en diferentes partes de mundo, situándose muy cerca de los centros de decisión de los grandes usuarios de oficinas. Y la realidad es que muchos gestores inmobiliarios, dedicados al strategic portfolio management, recurren cada vez más al espacio flexible que ofrecen los operadores de coworking para solucionar sus problemas puntuales —o indefinidos— de espacio.

2.- Por otro lado, el patrón del espacio flexible y temporal bajo el que funcionan las empresas de coworking rompe completamente los moldes del arrendamiento de oficinas tradicional. No olvidemos que el valor principal de los inmuebles en patrimonio reside en las rentas estables que producen, con énfasis en la palabra “estables”. Es decir, cuanto más largos sean los contratos de arrendamiento y a más largo término sea el compromiso de los inquilinos, mejor. El REaaS echa por tierra este modelo, y plantea unas reglas del juego completamente nuevas y disruptivas.

Del mismo modo que los automóviles se están convirtiendo en plataformas de servicio, mediante las que dejamos de ser compradores —y conductores— de coches y pasamos a ser consumidores de kilómetros, en el sector inmobiliario está sucediendo algo parecido; las compañías empiezan a exigir que las oficinas sean un servicio prestado por un tercero, y no un espacio que hay que ocuparse de conservar, mantener y gestionar.

¿Entonces? ¿Con qué opciones cuentan los propietarios? ¿Con qué armas pueden luchar contra la omnipresencia de WeWork? ¿Cómo adaptar sus modelos de negocio al paradigma del espacio flexible, de horizontes temporales más cortos e inciertos?

blocworc wework

Se me ocurre lo siguiente:

¿Y si los principales propietarios de edificios de oficinas del mundo se unieran bajo una misma marca, en una plataforma dotada de presencia geográfica internacional? Esta unión internacional de propietarios solventaría uno de los problemas que sufren los propietarios locales en la actualidad: su visibilidad internacional. Porque, cuando una compañía multinacional está buscando espacio en un mercado extranjero, casi nunca se dirige directamente a los propietarios de los inmuebles, sino que opera a través de un agente o consultor inmobiliario, su proveedor internacional de corporate real estate. Esto se hace así —precisamente— porque los consultores tienen presencia internacional y conocimiento de la oferta en los diferentes mercados.

La mejor manera de prescindir de los intermediarios sería constituyendo una plataforma internacional de propietarios, a la que los demandantes de espacio pudieran recurrir directamente para informarse, independientemente del país en el que estuvieran buscando oficinas.

Ir al artículo: ¿Han descubierto por fin los propietarios de oficinas al consumidor?

De acuerdo, suena bien, pero… sigue existiendo el problema de que WeWork ofrece espacio de arrendamiento flexible, sin compromisos de largo término.

Cierto, las empresas de coworking ofrecen arrendamientos flexibles, por lo que los propietarios de oficinas quizás se tengan que plantear dedicar una parte de sus espacios a atender esta necesidad. Algunos propietarios ya han empezado a hacerlo, mediante adquisiciones de empresas de coworking en sus mercados locales correspondientes. Es una buena manera de “unirse al enemigo” y conocer los secretos del negocio desde dentro para, en su caso, interiorizar sus procesos.

Bien. Recapitulemos. Una marca internacional que reúne a propietarios de oficinas en los principales mercados del mundo, desde la que se ofrecen directamente a los usuarios de espacio soluciones de arrendamiento flexible y REaaS, sin intermediarios, y que puede competir en igualdad de condiciones con WeWork.

Mmmm… no sé. WeWork ofrece un producto/servicio muy estandarizado, que facilita la toma de decisiones de los usuarios. En cambio, una plataforma que reuniera a múltiples propietarios de diferentes países no podría ofrecer un producto uniforme o estándar a los usuarios, ¿no?

Sí que podría; una plataforma supranacional podría coordinar a los propietarios para que se respetara una misma imagen de marca y que se siguieran los mismos procesos de contratación y operación de los espacios en todos los países, ciudades o mercados en los que la plataforma operara.

Aceptado, pero WeWork dispone de una aplicación móvil y de determinados resortes tecnológicos que le otorgan mucha ventaja respecto a cualquier compañía que pretenda adentrarse en su territorio, ¿no?

Esto tampoco es estrictamente cierto. Es verdad que WeWork coordina todos los servicios que prestan en sus espacios mediante una aplicación, que además sirve para crear y cimentar una comunidad de fieles usuarios a su alrededor, pero no sería difícil emplear la misma tecnología en nuestra plataforma de propietarios internacionales. En este caso, la tecnología no sólo serviría para dar un servicio uniforme a todos los usuarios, sino también como nexo de unión entre los propietarios de los edificios.

Ooook… PERO, seguimos ignorando el principal problema, a saber, el de la temporalidad de los arrendamientos. Es muy difícil que los propietarios renuncien a los flujos estables de renta que proporcionan los alquileres convencionales, frente a los arrendamientos flexibles e inciertos del coworking.

Introduzcamos pues un último elemento: la tecnología blockchain. Supongamos que se utilizara blockchain para dar soporte a nuestra plataforma internacional de propietarios, de tal manera que todas las transacciones de arrendamiento flexible quedaran registradas en ella, de manera permanente, inmutable y transparente.

Desde la plataforma blockchain y mediante contratos inteligentes se instrumentalizarían todos los procesos que requiriera el negocio: información de espacios disponibles, contratación, reservas, pagos, gestión, mantenimiento y facturación, entre otros.

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La transparencia de nuestra plataforma blockchain permitiría que cualquier propietario pudiera saber qué otros espacios se están alquilando y ocupando en otras localizaciones, a qué precios y a qué clientes…

Y todas las transacciones de espacio flexible que se realizaran mensualmente a través de la plataforma serían gravadas con un pequeño canon, cuya recaudación se repartiría entre los propietarios que durante ese mes tuvieran sus espacios desocupados. Esto serviría para mantener un flujo estable de ingresos en todos los inmuebles de la plataforma, independientemente de que estuvieran ocupados o no.ir a blocworc

En definitiva —y resumiendo— nuestra plataforma:

  • Tendría como miembros a propietarios de oficinas en todo el mundo que comercializarían internacionalmente sus espacios flexibles bajo una misma marca.
  • Dicha marca ofrecería arrendamientos flexibles y REaaS, con un producto uniforme y estandarizado para todos los mercados, gracias a una plataforma tecnológica global de gestión.
  • Mediante el uso de blockchain se establecería un proceso de solidaridad entre propietarios. Todas las transacciones de la plataforma se gravarían —cada mes— con un pequeño canon, cuya recaudación se repartiría entre los propietarios que en dicho mes tuvieran vacíos sus espacios.

¿Lo mejor de todo? El concepto ya existe, y se llama blocworc.

Seguiremos informando.

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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2 thoughts on “¿Puede ser blocworc el antídoto definitivo a WeWork?

    1. Jorge Zanoletty Pérez Post author

      No tan sencilla, teniendo en cuenta que WeWork también COMPRA edificios y complejos de oficinas…

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