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Los inquietantes avances del blockchain inmobiliario: que viene el lobo…

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Inquietante, de inquietar.

Inquietar: quitar el sosiego o turbar la quietud. Despojar a alguien de la quieta y pacífica posesión de algo.

Me explico.

Hace un tiempo conocí la existencia de una aplicación móvil, de uso en Estados Unidos, que permite a los propietarios particulares de coches ceder sus vehículos en arrendamiento a otros particulares. Un Airbnb para coches, en su sentido más literal. Como viene siendo habitual en estos casos, pensé, “¡qué gran idea!, ¿cómo no se me ha ocurrido a mí?”, y empecé a pensar en la inexorable caducidad de las compañías tradicionales de alquiler de vehículos.

Ahora bien, a pesar de lo disruptivo de la idea, supuse que en ciertos países —como España— sería un modelo de difícil aplicación. Además de los problemas regulatorios y de proteccionismo de determinados lobbies o gremios, no imaginaba a los propietarios de coche de este país dejando sus vehículos en manos de un desconocido. Una cosa es alquilar la casa por Airbnb, pero otra bien distinta es alquilar tu coche a un tercero. Porque un coche tiene ruedas, y es más fácil perderle la pista, a pesar de los avances en tecnología de geolocalización.

Supuse mal. Este fin de semana pasado vi carteles en la calle que anunciaban el lanzamiento de Drivy, una aplicación que —precisamente— sirve para el arrendamiento de vehículos entre particulares. Otra plataforma de economía colaborativa que promete seguir cambiando el sector del automóvil y el del transporte, y que a muchos habrá cogido por sorpresa.

Estoy seguro de que, frente al potencial del blockchain inmobiliario, también nos esperan grandes sorpresas, porque se cree que “todavía falta mucho tiempo” para su uso y aplicación práctica en los mercados. Sí, cierto es que se oyen campanas pero, ¿cómo se va a aplicar “eso del blockchain” en mí país o mercado?

Existe todo un statu quo de leyes, normas, regulaciones, empresas, grupos de presión, registros, notarios, agentes y operadores inmobiliarios muy difícil de vencer, y pasarán años antes de que el uso del blockchain tenga realmente sentido en real estate. Algo que escucho bastante en el sector cuando surge el tema del blockchain es lo siguiente: “tenemos otras prioridades que atender…”.

De acuerdo. Entiendo y respeto el escepticismo. Además, hasta el momento, solamente hemos sabido de “experimentos” en el ámbito del blockchain inmobiliario. Se han llevado a cabo ensayos y pruebas por parte de algunos gobiernos, pero éstos casi siempre pertenecen a países o regiones que podríamos considerar “exóticas”, o en las que hay menos seguridad jurídica. Ninguna gran potencia ha apostado todavía por blockchain…

Primera —e histórica— escritura de compraventa blockchain

Bueno, aquí es donde empezamos a estar en desacuerdo. Porque el pasado 20 de febrero se produjo en Estados Unidos (en el estado de Vermont), la primera transacción inmobiliaria sobre blockchain, a través de Propy, una plataforma a la que ya me he referido en el pasado en PropTech Lab.

Ir a artículo: Las 5 plataformas inmobiliarias blockchain más prometedoras

Lo que está haciendo Vermont es construir mediante blockchain un “espejo” de su registro de inmuebles convencional. Su intención es que ambos registros funcionen en paralelo durante algún tiempo para, eventualmente, abandonar el modelo tradicional y sustentar el registro y transacción de todos los inmuebles de Vermont sobre blockchain.

Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí tienes a Katherine Purcell, la primera persona que ha comprado un inmueble en Estados Unidos mediante blockchain.

blockchain inmobiliario primera transacción

Katherine Purcell, la primera persona que ha comprado un inmueble en Estados Unidos mediante blockchain.

Y éste es el documento que Katherine está firmando en la foto.

blockchain inmobiliario primera transacción

Si te fijas en el documento, verás que incluye una referencia al contrato inteligente que sirve para registrar la transacción en Propy, que a la vez funciona mediante Ethereum. Si escaneas el código QR puedes ver el número de transacciones que se han realizado a través de este contrato; solamente una, la de Katherine Purcell.

Ir a artículo: ¿Qué es Ethereum y por qué interesa tanto a BBVA y Santander?
Ir a artículo: ¿Qué son los contratos inteligentes?

Quizá te sorprenda que en el documento aparezca la firma de un notario. Y también te podrá sorprender que Katherine esté firmando un papel; se supone que blockchain es un soporte digital, ¿no?

Sí, cierto, pero no olvidemos que ésta es la primera transacción, y que Vermont llevará ambos registros inmobiliarios —el convencional y el blockchain— en paralelo durante algún tiempo.

Por último, se suponía que el notario iba a ser una especie en peligro de extinción, precisamente porque blockchain eliminaba la necesidad de recurrir a una fuente externa de confianza para dar fe a las transacciones, ¿no? Cierto, pero tal y como ha estructurado Propy su plataforma, los notarios siguen siendo parte de la ecuación. El énfasis de Propy no está en la fe pública de las transacciones, sino en el registro de la titularidad. Ahora bien, con el tiempo, los notarios también serán redundantes, y Propy será puramente P2P, sin que sea necesaria la participación de ningún intermediario.

Una vez el sistema esté rodado y probado por Vermont, ¿cuánto tardarán el resto de los estados en incorporar la tecnología?

Y cuando se haya adoptado el uso de blockchain en Estados Unidos para el registro y transacción de los activos inmobiliarios, ¿cuánto tardaremos el resto del mundo en hacerlo?

Piensa en las implicaciones. Hoy día, no existe una plataforma internacional, ni un estándar o protocolo aceptado universalmente, que permita la compraventa electrónica y registro digital de inmuebles.

Los inversores internacionales no disponen de una herramienta online que les permita buscar, pagar, comprar y registrar a su nombre los activos inmobiliarios. Éstos han de seguir un proceso ineficiente, opaco, anacrónico y analógico.

Y lo mismo sucede con las transacciones inmobiliarias domésticas: papel, burocracia, intermediarios, demoras, costes añadidos y, en definitiva, grandes dosis de ineficiencia caracterizan cualquier operación de real estate.

¿Hasta cuándo?

Inquietante, de inquietar. Inquietar: quitar el sosiego o turbar la quietud. Despojar a alguien de la quieta y pacífica posesión de algo.

Que viene el lobo…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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