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Entrelazamiento cuántico, blockchain, y a volar sobe el nido del cuco

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Y yo me pregunto, ¿qué hago escribiendo sobre entrelazamiento cuántico y qué tiene que ver con el sector inmobiliario?

Pero echando la vista atrás, lo cierto es que tuve las mismas dudas en el pasado cuando abordé la temática blockchain, y esta tecnología ya ha asomado la cabeza —bastante claramente— en el mundo del real estate. Así lo avancé la semana pasada cuando hice alusión a Metrovacesa.

Hoy lo que toca pues es un cóctel de blockchain y entrelazamiento cuántico, a saber, una introducción al blockchain cuántico, por la cuenta que nos trae.

¿Por la cuenta que nos trae?

Y tanto, porque a pesar de lo mucho que nos podamos enamorar de la tecnología blockchain, ésta se podría enfrentar a una amenaza muy seria en el futuro, cuando la computación cuántica se democratice y esté al alcance de todos. Llegado el momento en el que todos dispongamos de ordenadores —cuánticos— con una gran velocidad de cálculo, la encriptación de las redes blockchain será vulnerable y eso de transmitirnos los inmuebles por email, o lo de haber condenado a los notarios y registradores al ostracismo, habrá perdido toda su gracia.

Intentaré explicarme de la manera más clara, breve y liviana que me sea posible porque, al fin y al cabo, solamente se trata de comprender el concepto. Vayan por delante mis disculpas si eres físico cuántico y mi discurso te parece demasiado simplista.

Entrelazamiento cuántico

Sí, lo sé, el entrelazamiento cuántico no es un concepto muy “liviano”, pero intentemos hacer una aproximación rápida a lo que se esconde tras el término.

Imagina una partícula subatómica —bufff…—, como puede ser un electrón, y que el electrón puede adoptar dos estados posibles: ‘1’ o ‘0’. Como las partículas subatómicas son tan pequeñas que no pueden ser observadas a simple vista por el ojo humano, de antemano no sabes en qué estado está el electrón. Como no sabes en qué estado está el electrón, en mecánica cuántica —gracias a un principio denominado de superposición— se dice que éste está simultáneamente en los dos estados. Quizá conozcas la interpretación que hizo de este principio el físico austríaco Erwin Schrödinger.

Y ahora imagina un segundo electrón, entrelazado con el primero. No entraré en cómo se entrelazan los electrones; solamente te diré que el entrelazamiento significa que existe correlación entre sus estados. Dicha correlación dicta que el primer electrón siempre presenta el estado contrario del segundo; si el primero está en estado ‘1’, el segundo siempre estará en ‘0’, y viceversa, y esto se cumple incluso si las partículas están en extremos opuestos del universo. El estado del primer electrón afecta al estado del segundo, y a la recíproca, como si pudieran comunicarse instantáneamente, transmitiéndose información a velocidades muy superiores a la velocidad de la luz.

Esta realidad —probada en laboratorio— volvió loco a Einstein, que calificó el fenómeno de “acción fantasmal a distancia”.

Las partículas entrelazadas comparten ciertas propiedades, de tal manera que, si se altera la primera partícula, la segunda es alterada instantáneamente, con independencia de la distancia que las separa.

Entrelazamiento cuántico y blockchain

Y ahora aterricemos el concepto en el ámbito blockchain. Resulta que dos locos —dicho en el mejor de los sentidos— investigadores han desarrollado un concepto de entrelazamiento de fotones —otra partícula subatómica—, en virtud del cual las transacciones de la red blockchain se codificarían con pares de fotones entrelazados cuánticamente y enlazados cronológicamente.

Según el concepto de Del Rajan y Matt Visser (así se llaman los locos), los fotones entrelazados tendrían dos estados posibles: existir (1) o no existir (0).

No olvidemos que estos fotones obedecerían al principio de superposición, es decir, no presentarían ningún estado en concreto. Siguiendo nuestro ejemplo, serían simultáneamente ‘1’ y ‘0’, hasta que fueran observados. Existirían y no existirían a la vez.

Lo interesante —y lo psicodélico— es lo siguiente: mientras se conforman los bloques con las transacciones en la red blockchain —previamente codificadas con pares entrelazados de fotones—, los fotones son absorbidos por los nodos que conforman la red, incluyendo los fotones que nunca existieron.

Esto quiere decir que un hacker no podría alterar o manipular ningún fotón que codificara transacciones pasadas, puesto que dichos fotones ya no existirían en el presente… Es decir, teóricamente, la transacción pasada no existiría, pero sí podría leerse y consultarse.

¿Sigues sin entenderlo? ¡No me extraña! Algunos expertos definen este concepto como “máquina del tiempo”, porque te permite consultar registros del pasado pero que, en términos cuánticos, ya no existen.

En todo caso, el concepto —de momento solamente teórico— es muy complejo desde el punto de vista técnico, y acaba de ser publicado. Aquí te lo puedes descargar, si así lo deseas.

Ante todo, tienes que tener en cuenta que, a nivel cuántico, no aplican las leyes de la física convencional —la clásica—, según las que el tiempo y el espacio son absolutos. En el mundo de “lo muy pequeño”, donde conviven las partículas subatómicas, suceden cosas muy extrañas.

entrelazamiento cuántico y blockchain

¿Significado de toda esta paranoia para el inmobiliario?

Una de las claves de blockchain para el inmobiliario está en la inmutabilidad de los registros. Queremos que las transacciones inmobiliarias que se realicen permanezcan para siempre, y que el título de propiedad de nuestra vivienda —por ejemplo— no se pueda alterar ni manipular de ninguna manera.

Haz pues el esfuerzo de imaginar que el registro de propiedad de tu vivienda ya no existe, pero que sí se puede consultar. Existe lo suficiente para ser consultado, pero no lo suficiente para ser manipulado. Una paranoia, pero una paranoia muy interesante.

Y ahora, hazme un favor. No le des mucha vuelta —de momento— al entrelazamiento cuántico, no vayas a terminar vistiendo camisa de fuerza.

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Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional.

Jorge también es autor de “Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid” y de “Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural”

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