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Blockchain colaborativo para el sector de las oficinas

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Hace algunas semanas publiqué aquí un artículo sobre una empresa llamada Compstak y, más recientemente, un texto sobre la empresa Rex.

  • Empezando por el final, Rex ha nacido con la intención de construir una base de datos abierta, gratuita y global de activos residenciales. Sus responsables aspiran a que, en el futuro cercano, sea mucho más que una base de datos; pretenden —gracias a la tecnología blockchain— que también se puedan realizar transacciones inmobiliarias. Échale un vistazo al artículo aquí si te lo perdiste.

Y yo me pregunto, ¿no es posible construir una plataforma que combine ambos modelos, y que sirva para mejorar la utilidad y la calidad de la información que hoy se ofrece en los portales inmobiliarios del sector terciario/comercial?

Si nos fijamos en cualquier portal inmobiliario especializado en oficinas, locales comerciales o naves industriales, la mayoría de ellos están copados por anuncios de intermediarios inmobiliarios y grandes propietarios. Los propietarios más pequeños tienen poca visibilidad, por la sencilla razón de que la visibilidad se paga. Para el propietario que sólo tiene un inmueble, lo normal es que la publicación del anuncio sea gratuita, pero si quiere destacar su anuncio y que se vea, tendrá que pasar por caja. Algo lógico, justo y normal.

Ello a pesar de que, cuando nacieron muchos de estos portales, los intermediarios los consideraron una amenaza en toda regla. Temían que este puente de información directo entre propietarios y clientes finales —los compradores e inquilinos potenciales de los inmuebles— produjera un efecto de desintermediación, haciendo innecesaria la participación del consultor. Pero la sangre no llegó al río, y los consultores e intermediarios optaron por unirse al “enemigo”, contratando y ocupando los espacios de más visibilidad en los principales portales inmobiliarios.

blockchain colaborativo oficinas

Los intermediarios deben cobrar por asesorar y representar, pero no por informar

Y la mayoría de los portales sigue un patrón parecido. Ofrecen una imagen bastante estática de los mercados, y ponen su énfasis en las fotografías, la descripción y las condiciones económicas de los inmuebles, sin dotarlos de mucho más contexto. Por ejemplo:

  • El cliente de a pie, no tiene —a primera vista— manera de saber si la oficina que está viendo en pantalla la ofrece un intermediario o un propietario directamente. Las franquicias de agencia residencial son más conocidas para el gran público, pero la persona que está buscando una oficina de 200m2 en alquiler, puede no tener ninguna noción sobre el mercado ni sobre sus agentes principales. Considero que la distinción debería hacerse, o por lo menos hacerse más claramente.
  • Los precios de los portales son, en todos los casos, precios de salida. De nuevo, una persona lega en real estate, no conoce necesariamente los márgenes de negociación ni las estrategias de comercialización de los agentes y propietarios. ¿Se podría hacer un mayor esfuerzo en este sentido? ¿Se debería informar de las otras bonificaciones ofrecidas para un determinado inmueble, tales como meses de carencia o ayudas directas a la implantación? ¿Se debería avisar de que hay un período determinado de obligado cumplimiento? ¿Quiénes son los otros inquilinos? ¿Qué oficinas estarán disponibles en el mercado dentro de un año? ¿Y dentro de dos años?

Algunos portales disponen de servicios de pago, dirigidos precisamente a profesionales, mediante los que responden a muchas de las preguntas citadas más arriba. Es decir, sí existe información de mercado más sofisticada y elaborada, pero ésta se vende a quien se la puede permitir, que en muchos casos son los intermediarios inmobiliarios —sí, otra vez—, que la emplean en beneficio propio. Lógico, justo y normal.

En resumidas cuentas, por mucho que uno se quiera informar a través de los portales inmobiliarios, parece que el sistema está estructurado para que uno siempre caiga en la “arena inmobiliaria” con un nivel suficiente de desinformación que justifique la necesidad de asesoramiento.

Y con esto no estoy diciendo ni insinuando que los consultores inmobiliarios sean innecesarios; lo que afirmo es que los intermediarios deben cobrar por asesorar y representar —representar de verdad—, pero no por enseñar inmuebles e informar sobre ellos. La información no puede estar secuestrada por ningún agente del mercado.

Regresando al principio de este artículo, lo que propongo es la creación de una plataforma que combine el intercambio colaborativo de información de Compstak, con la gratuidad de la base de datos de Rex. Propongo una plataforma de información en la que la visibilidad no se consiga mediante anuncios pagados y que sólo puedan permitirse las grandes empresas, sino mediante la aportación de datos de mercado de alto valor añadido y que enriquezcan la experiencia de uso para todos. Una plataforma en la que la información inmobiliaria real sea gratuita, accesible y visible, de modo que el usuario final pueda tomar decisiones informadas antes de lanzarse a los brazos del intermediario.

Un portal inmobiliario en el que, además de los espacios disponibles, se informe de:

  • Los nombres de los propietarios de los edificios
  • Los precios de cierre de las transacciones actuales e históricas de cada edificio, así como una relación de los inquilinos
  • Vencimientos próximos de contratos de arrendamiento en cada edificio
  • Condiciones contractuales para los contratos firmados (obligado cumplimiento, carencia, contribuciones del arrendador, indexación de la renta, etc.) en los distintos edificios
  • Tendencias futuras del mercado
  • Opiniones de expertos independientes

Y por supuesto, en una segunda fase, esta plataforma colaborativa deberá servir también para registrar la titularidad y transaccionar —comprar, vender y alquilar inmuebles—, sobre una red blockchain descentralizada.

Ir a nuestro artículo de blockchain para no iniciados

Si opinas como yo, ponte en contacto conmigo; quizá se nos ocurra alguna maldad…

Jorge es un profesional inmobiliario con más de 15 años de experiencia, especializado en innovación inmobiliaria, desarrollo de negocio y corporate real estate internacional. Jorge también es autor de "Officeye, la Guía de Edificios de Oficinas de Madrid" y de "Blockchain para todos los públicos y sus aplicaciones en el sector inmobiliario, financiero, sanitario y cultural"
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